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Saturday, March 27, 2010

APARECIO PLUTARCO, QUE ESTABA POR ÁVILA


Querido Éufrates:

El pasado fin de semana me fui de excursión por una provincia de la cual me contaban maravillas, se trata de Ávila, ubicada a una hora y tanto de Madrid, y disfruté de una ciudad que atesora el recinto medieval más importante de España y tal vez de Europa: Las Murallas. Realmente no sorprende mucho que lo sean pues desde el 24 de marzo de 1884 fueron declaradas monumento histórico-artístico y más tarde el 8 de agosto de 1991 lo fue su entorno.


Aunque su origen es romano, se consideran fundamentalmente obra del románico. Se piensa que comenzaron a construirse el 3 de mayo de 1090 tras la bendición del obispo Pelayo. Los autores serían, según la leyenda de Ávila, los "maestros de jometría" Casandro Colonio y Florín de Pituenga (también el navarro Álvar García). El primero sería romano y el segundo francés. Bajo sus órdenes intervendrían 2000 hombres que tardarían en concluirla 9 años, aunque los historiadores la sitúan en el siglo XII en pleno apogeo del románico.


Tuve la oportunidad de recorrer gran parte de La Muralla y visitar tanto la parte intramuros como la parte nueva de la ciudad y no dejó de impresionarme el hermoso entorno de palacetes, casas del 1500, monumentos tan antiguos y bien conservados como las puertas que tiene esta enorme muralla que me hizo recordar en algo a la Gran Muralla China y a la costumbre española de amurallar las ciudades donde establecían sus tropas, entre ellas, La Habana o la misma Madrid y sus ya internacionalmente conocidas Puerta de Alcalá o la Puerta de Hierro.


También Ávila atesora un conjunto llamado Toros de Guisando como cuatro puntos cardinales en el centro de la Península Ibérica, que vista desde el espacio es como una piel de toro estirada; los cuatro toros se hayan mirando al oeste.

En el capítulo XIV de El Quijote, Cervantes menciona a los Toros de Guisando: “Vez también hubo que me mandó fuese a tomar en peso las antiguas piedras de los valientes Toros de Guisando…”


Una ciudad de ensueños, llena de historia y con una tradición culinaria que nos invita a regresar una y otra vez.

Un abrazo, tu amigo Plutarco




Saturday, February 27, 2010

PLUTARCO, DESDE LA IGLESIA DE SAN LUIS DE LOS FRANCESES


Querido Éufrates:

Me escapé el fin de semana pasado a Sevilla para asistir al bautizo del hijo de un amigo. El viaje fue estupendo y me divertí con ese carácter tan peculiar de los sevillanos y con los platos más deliciosos que puedas comer a la entrada del cielo… ¡Ya sé que piensas que soy un comilón! Y tienes razón, las delicatessen me ponen a parafrasear a la Montiel: “Comer es un placer, sensual, genial…”

Basta, vuelvo a lo que te quería contar. Estuve en la antigua iglesia de San Luis de los Franceses, una maravillosa muestra de la arquitectura barroca del siglo XVIII, diseñada por el arquitecto Leonardo de Figueroa y construida entre los años 1699 y 1730. Una obra de arte que inauguró el arzobispo Luis de Salcedo y Ascona con el nombre que la conocemos hoy.
Treinta y siete años después de construida, Carlos III expulsó a los Jesuitas de España y la iglesia fue abandonada. En el 1817 los Jesuitas regresaron, pero volvieron a ser expulsados en el año 1835 y ya tuvieron que dejar para siempre su iglesia.

Según dice un texto publicado y distribuido en la diputación de Sevilla, “desde entonces el antiguo noviciado ha tenido diversos usos, seminario, convento franciscano, hospital de venerables sacerdotes, fábrica en el siglo XIX y hospicio hasta los años sesenta del siglo XX. La iglesia permaneció cerrada y sin culto muchos años…” Posteriormente el texto agrega: “En 1984 se inició la restauración del conjunto que finalizaría en 1990. Actualmente la iglesia pertenece a la Diputación Provincial de Sevilla y en ella no se realiza ningún tipo de culto religioso y se utiliza fundamentalmente para conciertos y representaciones teatrales.”


La fachada, de dos cuerpos y abundantemente decorada, diría yo que se asemeja a un retablo; en ella están alternados la piedra y el ladrillo como materiales de construcción. Tiene en cada lado dos torres octogonales. El texto anteriormente mencionado dice al respecto: “El segundo cuerpo consta de 5 ventanas, la central enmarcada por columnas salomónicas. Más arriba el Escudo de España coronado por los tres arcángeles”.

La cúpula es una de las más monumentales de Sevilla y en las bases de las columnas están las grandes virtudes (castidad, obediencia, oración, humildad y pobreza).
Esta joya de la arquitectura embellece el entorno de esa ciudad y es un placer conocerla. Como sé que es difícil para algunos lectores darse un brinquito hasta allí rápidamente, como suelo hacer yo por cercanía geográfica, comparto contigo y con ellos este regalo: Un recorrido virtual por sus instalaciones. Espero que lo disfruten; luego me cuentan.

Un abrazo, tu amigo Plutarco


Saturday, February 20, 2010

PLUTARCO NOS ENVIA A EL SEMBRADOR DE ESTRELLAS


Querido Éufrates:

Te envío lo que me ha hecho llegar una amiga argentina vía correo electrónico; desconozco la autoría del proyecto y de las fotos. Sólo sé que la obra se titula “El Sembrador de Estrellas” y es una instalación ubicada en Kaunas, Lituania, que algunos sitios digitales datan de 1985, según una rápida búsqueda que hice en internet. Sólo en las noches se puede disfrutar en toda su dimensión, porque la luz se integra a la escultura y ocupa un lugar primordial para definir su nombre.


Un abrazo, tu amigo Plutarco

Saturday, February 13, 2010

EL HIMNO DEL AMOR EN TIEMPOS DE GUERRA, CUENTA PLUTARCO


Querido Éufrates:

Desde que tengo uso de razón soy un romántico. Mi madre decía que ella leía muchas novelas de amor y libros de poesía cuando yo estaba en su vientre y que al darme de lactar, de cuando en cuando cantaba una canción de esas que hacen tilín. Tal vez por eso entiendo a todos aquellos que se enamoran con una canción.

Esto me ha hecho recordar un tema que pegó fuerte en medio de la Segunda Guerra Mundial y fuese compartida por amigos y enemigos, trascendiendo fronteras, volando de corazón en corazón sin importar el color del uniforme o la ideología del receptor. Te hablo de “Lili Marleen”.

Esta famosa canción alemana está basada en un poema que escribió a su novia un soldado llamado Hans Leip en 1915, durante la Primera Guerra Mundial, donde narra cómo se despedían a la entrada del cuartel a la luz de un farol. La poesía se llamó “Canción de un joven soldado de guardia” y fue musicalizada en el año 1937 por el compositor Norbert Schultze, titulándola “La chica bajo el farol”; sin embargo, una vez popularizada la canción la llamaron “Lili Marleen”. El texto del poema, el original del soldado Hans Leip, lo encontré traducido al español, aunque entre tantas versiones musicales y traducciones de un idioma a otro, no se reconozca mucho cuando se le escucha cantado.

“Frente al cuartel / cuando el día acaba, / el viejo farol /se enciende de repente y alumbra. / Es en aquel rincón donde al / atardecer / nos esperábamos, llenos de /esperanza. Nosotros dos, Lili Marleen. / Y en la noche sombría / nuestros cuerpos abrazados / formaban una única sombra / mientras te besaba, / e intercambiábamos ingenuamente /mejilla con mejilla, muchas / promesas. / Nosotros dos, Lili Marleen. / El tiempo pasa rápidamente/ cuando estamos juntos. / Desgraciadamente nos separamos. / Ahora suena el toque de queda… / ¿Recuerdas nuestros lamentos / en el instante en que debíamos / separarnos? / Dime, Lili Marleen / El viejo farol / siempre se enciende / delante del cuartel / cuando el día acaba. / Pero todo me parece extraño / ¿Tanto habré cambiado? / Dímelo Lili Marleen / Esta tierna historia / de cuando nuestros maravillosos / veintes años / suena en mi memoria / a pesar de los días, de los años. / Me parece oír tus pasos, / y te estrecho entre mis brazos, / Lili… Lili Marleen”

La canción no tuvo una buena aceptación hasta 1941, cuando desde Belgrado se puso a través de la radio y los soldados alemanes la pedían una y otra vez, repetidamente. Las tropas norteamericanas hicieron lo mismo en los territorios liberados y “Lili Marleen” se convirtió en la canción de la guerra, al punto que el mando alemán creía que iba a influir negativamente en su tropa.


A partir de ahí la actriz y cantante Marlene Dietrich la colocó en lo más alto de la gloria, cantándosela a los soldados americanos en los últimos años de la guerra. En 1980, el director de cine Rainer Fassbinder hizo una versión cinematográfica con su musa, la hermosa Hanna Schygulla.

Yo, mi querido Éufrates, siento un especial apego a la versión de la Dietrich. Me llega profundo porque también he tenido que despedirme de amores truncados a la luz de los faroles y no me repongo de esos “maravillosos 20 años”.

Un abrazo, tu amigo Plutarco


Saturday, February 6, 2010

PLUTARCO Y PLUTARCO…


Querido Éufrates:

Desde que vine al mundo he dedicado gran parte de mi tiempo a estudiar la obra de ese ilustre filósofo del cual me honra llevar su nombre: Plutarco. He podido ir a Grecia y adentrarme en la región de Beocia, lugar donde dicen que nació. Sé que estuvo vinculado a la Academia Platónica de Atenas, y fue sacerdote de Apolo en Delfos. Más moralista que filósofo e historiador, Plutarco fue uno de los últimos grandes representantes del helenismo durante la segunda sofística y uno de los grandes de la literatura helénica de todos los tiempos.

¡Qué tul! Diría el más popular de los argentinos. Llevo ese nombre y no me parezco nada a él, salvo cuando de dichos y refranes se trata. Las sentencias son mi perdición, sobre todo como las usaban los abuelos de antes para llamarnos la atención en algo. Por ejemplo, mi abuela decía: “No por mucho madrugar se amanece más temprano” o “En casa del herrero cuchillo de palo”, y muchos más que expresaban la sabiduría popular.

Plutarco, el famoso, dejó muchas sentencias. Cuando hablaba del amor decía: “Quien en zarzas y amores se metiere, entrará cuando quiera, mas no saldrá cuando quisiere”. Sobre las féminas dejó plasmado: “Las mujeres, cuando aman, ponen en el amor algo divino. Tal amor es como el sol, que anima a la naturaleza”. Sobre los amigos fue contundente: “No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor”.


En relación con el matrimonio, esta es una de sus frases que atesoro: “Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos violan. Se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, sin embargo quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor”. La amistad para él tenía una connotación peculiar: “La amistad es animal de compañía, no de rebaño”. De los que saben mucho expresaba: “El verdadero sabio sólo es riguroso consigo mismo; con los demás es amable”.

Su obra más conocida fue “Vidas paralelas”, una serie de biografías de ilustres de la época, muchos de ellos romanos o griegos, donde comparaba virtudes y defectos, exploraba en su carácter más que en su propia biografía y eso le hizo ganar enemigos
Éufrates, debo confesarte que sus máximas nunca me abandonan, siempre están ahí, como mi ilustre nombre, para ayudarme.

"La verdadera amistad busca tres cosas: la virtud por honesta; el diálogo, como deleite; la utilidad, como necesidad."

De sus frases, esta última es lapidaria: “Los cazadores atrapan las liebres con los perros; muchos hombres atrapan a los ignorantes con la adulación”. Ya sabes en quién primero pienso cuando repito esta frase. Posiblemente a los lectores y a ti les suceda lo mismo…

Un abrazo, tu amigo Plutarco

Saturday, January 30, 2010

“A CHANGO” CON COMPAY Y KHALED, DICE PLUTARCO…


Querido Éufrates:

Un lector de El Imparcial Digital me dijo que le gustaban los temas musicales que en ocasiones te he enviado a mi manera de tirar un cable a tierra cuando el corazón no aguanta mucho más.

Hoy comparto una maravilla de canción que está muy unida a nuestro folclore y que trasciende por la versión en castellano, yoruba y árabe en que está cantada por sus intérpretes: Compay Segundo (autor) y Khaled (Cheb Khaled, cantante de Raï , de origen franco-argelino, nacido en la ciudad portuaria de Sidi-El-Houri, Orán, Argelia, el 29 de febrero de 1960, y musulmán practicante). Esta versión me ha encantado porque trasgrede cánones religiosos muy difíciles de conciliar en estos tiempos, mientras logra una empatía musical fuera de serie.



La letra de Compay tiene todos los condimentos yoruba para homenajear a Changó y Khaled melódicamente apoya la versión con el timbre y color de su voz, acompasados por el ritmo de la música árabe y el toque de los tambores cubanos.

Esta canción está incluida en el disco Duetos de Compay Segundo y es una obra de arte de esa colección. Los invito a disfrutarla.

Saludo a Changó (letra)

Se prepara la eyibona
Pa´dar comienzo a la obra
Su iyabo tá furulele
En prenda de cabiosile
Obdara se pone el día
Pa´saludar a papá
Un gallo coco y maíz
Que tambó ya tá soná

A la coco comí eyé
A la coco comí eyé

Obaicheré, Obaicheré
Changó irolo obaicheré
Changó irolo obaicheré

Obachule, obachule obaé
Obaé obayama yana

Un abrazo, tu amigo Plutarco



Saturday, January 23, 2010

PLUTARCO NOS PASEA POR SINTRA


Querido Éufrates:

Te he hablado de mis visitas a Portugal, país que disfruto mucho y que hace el mejor bacalao del mundo. Su fama trasciende fronteras y deleita al más refinado catador su exquisita cocina. Pero Portugal no es sólo eso. Hay urbes como Oporto, Coímbra o Lisboa con sus bellezas particulares. Aunque si me dieran a escoger, señalaría Sintra, una pequeña y mágica ciudad, Patrimonio Mundial de la Humanidad, ubicada a pocos kilómetros de Lisboa, con sus increíbles paisajes, castillos y museos.

Te confieso que la he caminado muchas veces y siempre encuentro algo que he pasado por alto en la anterior visita. Recuerdo que esta vez subí hasta la ciudad por un paseo que bordea la carretera y cuál no sería mi sorpresa al ver que había una exposición de esculturas de artistas portugueses que deleitaba la vista y adornaba el camino del viajero. Al mismo tiempo, en sus montañas y laderas asomaban castillos majestuosos, monumentos de la arquitectura, todos rodeados de jardines florecidos que brindaban un espectáculo de luz, color y armonía que no cabía en los ojos.

En Sintra está el Palacio Nacional, lugar donde habitaban los reyes hasta su salida al exilio a principios del 1900. Fue restaurado en 1940 y se ha conservado muy bien. Su rasgo característico son sus dos inmensas chimeneas en la cocina que, según dicen, dejaban escapar el olor de las reses cuando eran cocinadas en grandes asadores. Otra maravilla de la arquitectura es el Palacio Nacional de la Pena, una gran obra pionera del romanticismo en el mundo, con una gran profusión de estilos que lo hacen muy atractivo, por lo que ha sido considerado una de las siete maravillas de Portugal y declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. El Palacio está construido en una colina de Sintra y puede ser divisado desde Lisboa en los días más claros. Podría hablarte de muchos otros, pero escogí para el vídeo de fotos estos dos por la importancia artística y su trascendencia a nivel mundial.

Como apreciarás, Éufrates, es un lugar donde te relajas y dejas volar la imaginación. ¡Ah!... después una copita de Oporto te abre el apetito y unas migas con bacalao dan el toque final a un día de verdadero placer visual y gastronómico.

Un abrazo, tu amigo Plutarco

VÍDEO REALIZADO POR PLUTARCO SOBRE SINTRA




plutarco2@yahoo.es

Saturday, January 16, 2010

PLUTARCO REPORTA DESDE UN IGLU


Querido Éufrates:

Te escribo desde un iglú. La nieve ha invadido España y las temperaturas han bajado extraordinariamente en lugares donde hace más de 18 años no caía ni un copo.

Es increíble cómo ha cambiado el clima en algunas zonas del mundo. He tenido noticias de las bajas temperaturas en Cuba y en Miami. Hasta Inglaterra ha tenido problemas serios con los abastecimientos de sal para sus carreteras.

En San Sebastián, por ejemplo, la nieve ha caído a la orilla del mar, fenómeno muy raro, y la arena cambió su color dorado por un blanco perla que ha sido el disfrute de los que han podido presenciar tan hermoso espectáculo.

Mientras te escribo, veo a través de la ventana de mi apartamento en Madrid unos hermosos copos de nieve que, junto con una vieja canción de un grupo llamado Los Pitufos, me han hecho más agradable la noche luego de un chocolate caliente y unos churros. Ya veré mañana cómo reconozco mi auto en medio de los amasijos de nieve.

Un abrazo, tu amigo Plutarco

VÍDEO REALIZADO POR PLUTARCO, DESDE SU IGLÚ…


Saturday, January 9, 2010

PLUTARCO "AMARRAO AL RECUERDO..."


Querido Éufrates:

Te voy a contar algo que tal vez no te sorprenda, porque me conoces muy bien y sabes que soy un romántico perdido y la nostalgia a veces me gana la batalla. Hace poco te recordé en una de mis cartas que viví mucho tiempo en Buenos Aires, la hermosa capital de Argentina, y me llené del sabor dulce-amargo que deja el tango y me dejé llevar por esa pasión que muchos sentimos por las costumbres y la manera de hacer de su gente, calificados por unos como pedantes y simpáticos por otros.

El otro día regresaba a mi casa escuchando música en el camino y no sé porqué escogí el disco Lágrimas negras que hicieron el pianista cubano Bebo Valdés y el cantaor de flamenco El Cigala, ganadores de muchos premios por esta obra de arte. En el CD hay un tema que se llama Niebla del riachuelo que me traslada sin proponérmelo a La Boca, a Caminito, a la zona de Constitución, lugares de mucho interés turístico ahora, aunque antiguamente era el barrio de los humildes inmigrantes italianos y de gente de pueblo con escasos recursos de la capital argentina.

En el barrio de La Boca está la famosa calle Caminito, inmortalizada por Gardel en un tango, ubicada muy cerca del embarcadero donde llegaban y salían los barcos por el Río de la Plata y donde vivían cientos de familias en pequeños solares con un servicio colectivo y muchas habitaciones. Las paredes exteriores son de chapa y están pintada de una manera que en la época era el reflejo de la más triste pobreza y ahora una curiosa forma de arte popular. Los habitantes de esa calle recogían los sobrantes de pintura de las embarcaciones y pintaban esas chapas como un gran arco iris.

En esa calle se reunían los tangueros para cantar y bailar, tradición que se mantiene, y se podía comer y beber como dioses en sus pequeños restaurantes. Ahora el turismo domina la zona y han aparecido pintores, escultores y artesanos ofreciendo sus obras y los bares te brindan una exquisita sidra tirada servida en copas heladas.

A la orilla de río solía pasear. Caminaba con el placer de ver las cosas que una canción describía y yo repetía en silencio: “Niebla del riachuelo amarrao al recuerdo te sigo esperando. Niebla del riachuelo de ese amor para siempre me vas alejando…”

Debo reconocerte, Éufrates, que la canción me amarra el corazón y sobre todo la forma desgarradora de la voz de El Cigala. Quería compartirlo contigo y los amigos lectores porque no me cabe en el pecho. A mi corazón le faltan más gigabytes.

Un abrazo, tu amigo Plutarco


Saturday, January 2, 2010

PLUTARCO REVELA EL SECRETO DEL CHA CHA CHÁ


Querido Éufrates:

Acabo de regresar de todas las celebraciones, invitaciones y comidas de estas fiestas… y para colmo hubo un eclipse con luna redonda y brillante, oscurecida por momentos, que me puso a pensar… pero no quiero ni acordarme porque son cosas de la naturaleza.

Ay Éufrates, lo que sí te cuento es que perdí la cabeza y los pies bailando Cha Cha Chá. Me gusta bailar y no te puedo negar que este ritmo tan cubano está entre mis preferidos por muchas razones: cadencia, cómo se marcan los pasos y porque conocí y entrevisté a su creador, el maestro Enrique Jorrín, violinista y director de su orquesta.


Jorrín era de esas personas bonachonas, risueñas, dicharacheras y tan gentiles y afectuosas que sus músicos sentían un especial cariño por él. Perteneció a la famosa orquesta de Arcaño y sus Maravillas donde aprendió el abc de la música popular y luego pasó a la orquesta América, institución donde a principios de los años cincuenta creó esa nueva forma musical bailable llamada Cha Cha Chá. La engañadora, El alardoso, El Túnel, Osiris y muchos temas más hicieron bailar a millones de cubanos y era común en los Jardines de la Tropical escuchar los pies de los que iban a disfrutar de su música.


Yo estaba muy interesado en conocer el porqué del nombre Cha Cha Chá y Jorrín siempre me decía: “Ponle atención al baile y te darás cuenta”. Pero nada, era un acertijo que no lograba descifrar. Cuando lo vi nuevamente le dije: “Maestro, no logro saber el origen del nombre. Sonrió y me señaló. “Eres poco observador. Cuando bailas los zapatos rozan el suelo y dicen cha cha cha… escucha…” (Marcó los pasos y claramente se oía lo que me había dicho). Luego agregó:

“Te lo cuento todo. En un bailable que hacíamos por la tarde, acabados casi de comer y con un calor tremendo, la orquesta se fue atrasando en el ritmo y cuando me vine a dar cuenta la gente bailaba arrastrando los pies y dejaba oír ese sonido. Retomé rápidamente las riendas de la orquesta, pero el bichito del sonido se me quedó en la cabeza hasta que al fin le di forma… ese es el secreto”.



Miles de oyentes escucharon sus palabras porque estaba en vivo en un programa radial que yo conducía. Le prometí que los oyentes serían discretos con su secreto. Él soltó una carcajada y me dijo con picardía: “eso no te lo crees ni tú”.

Desde ese día bailo Cha Cha Chá un poco en su honor y porque me gusta mientras lo hago compartir con Jorrín su secreto. “Toma chocolate, paga lo que debes…

Un abrazo, tu amigo Plutarco



Saturday, December 26, 2009

MAHARAJÁ PLUTARCO


Querido Éufrates:

Dicen que después de la Noche Buena y de la fiesta de Navidad la resaca es increíble. Pues no dicen mal. Yo ahora no tengo resaca. Tengo un tsunami. La he pasado bomba, requetebién, pero he comido como si fuera la última vez y no es culpa mía. Shiiiiiiiiii, te cuento un secreto… los españoles celebran la noche buena y la llegada de la Navidad con tanta comida, vinos y cavas, que es una carrera para subir kilos en sólo unas horas. Los botones de mi guayabera Yumurí no resistieron el embate y saltaron uno a uno y casi le hago perder un ojo a una de las invitadas más cercanas a mí.

A mi pobre cabeza llegan sólo destellos de chorizos, morcillitas, jamoncitos, langostinos, gambones, aceitunas, ensaladilla, queso manchego, lomitos, nécoras y los vinos más exquisitos del patio, entre ellos el Albariño, bien gallego y de una textura afrutada que te invita a seguir comiendo.

Por Dios, todo esto es de entrada. Luego, en la cena fuerte, un pavito relleno con ciruelas, unas costillas de cordero lechal, un cochinillo de pocos días bien asadito, papas con mojo de aceite de oliva y ajo ligeramente fritas, ensaladas de vegetales frescos, huevitos rellenos, una lubina al horno con papas asadas, besugo bien doradito y vinos tinto de la Rioja para las carnes y blancos y rosados para los pescados...

¡Guao! No quiero ni acordarme, lo quería probar todo y te confieso que lo hice. De pronto me creía un maharajá de “Las mil y una noches” junto a Laura Esquivel contándome una de sus novelas.

Luego la dueña de la casa invitó a una tradicional sopita de lombarda (col morada) para bajar la grasa, según explicaron con lujos de detalles, abuelas y tatarabuelas presentes. No sé cómo me la tomé.


De pronto me di cuenta que las copas ya no eran las mismas y llegó el Cava (champagne en Francia). Estaba helado, delicioso. Cerré los ojos y dejé que las burbujas pasaran mi garganta sin pensar que había una bodega en mi estómago. Los turrones, mazapanes y otras chucherías aparecieron como colofón. ¡Cava con turrón de Gijona!

Ay, mi madre, hasta me puse filósofo al explicar el turrón de maní que hacía mi abuela y mi historia no terminaba. Una botella de ron cubano y unas Coca Colas, hielo y limón adornaron la mesa y no tardamos mis colegas y yo en hacernos la llamada cubata (Cuba Libre a lo español) y así amanecimos.

Ya han transcurrido dos días de todo lo que te cuento y sigo con reservas en mi estómago para varios días más, como los rumiantes. Éufrates, no te voy a engañar. Eché de menos mis frijoles negros, arroz blanco, el lechoncito asado, una yuquita con mojo, los tostones y una Hatuey. Son cosas de la nostalgia como el calorcito de la tierra.

Mis amigos españoles me pidieron que te deseara felices fiestas, tanto a ti como a todos los lectores de El Imparcial Digital, del cual ya se han vuelto adictos. Te escribo en cuanto empiece el nuevo año. ¡Un feliz 2010 para todos!

Un abrazo, tu amigo Plutarco

Fotos: Plutarco.

Saturday, December 19, 2009

PLUTARCO POR SEVILLA…


Querido Éufrates:

Hace mucho frío en casi toda España, ha nevado y el recuerdo de las playas de Cuba y de Miami son una constante en estos días. Aunque he conversado con varios amigos y me dicen que también hay frío por esos lares… unos veintitantos grados centígrados… Bueno, cada cual siente el frío de distinta manera y encuentra calorcito de la mejor forma.


Yo por suerte he venido hasta Sevilla, una de las ciudades más imponentes de España, por su cultura, por el tesoro que guarda en el Archivo de Indias y ese olor a azahar en las calles fruto de los naranjales sembrados en sus parques y jardines. La temperatura en pleno verano sobrepasa los 40º C y en esta época ronda los 25º C, o tal vez más. Por eso su gente mueve al aire sus abanicos y las terrazas se llenan de gente para beber unas cañitas o los famosos rebujitos (una mezcla de vino de manzanilla con Sprite o una gaseosa conocida por Casera que refresca con toda certeza).


Caminar por Sevilla es como ir de paseo por un museo al aire libre, y más lo es acercarse hasta el puente que te lleva a Triana, junto al río Guadalquivir. Las mujeres de Triana visten “de aro, balde y paleta” al decir de Martí y caminan como si volaran sobre sus coloridos tacones y sus trajes que enseñan un movimiento natural que te hacen dar la vuelta tal como hacíamos con “la mujer de Antonio” cuando salía al mercado. Caminé de un lado a otro viendo casas pintorescas, bares al aire libre, el mercado de frutas, farolas y mosaicos ilustrados que hacen de esta ciudad mi preferida. Por eso me dieron ganas de repetir eso que escribió un joven llamado Daniel E. Mocho:

“Me gusta, Triana, pasearte, /revolotearte, coleccionarte y mirarte, /caminar de noche entre tus calles/ y sentirme parte de tu arte.
Abrir los ojos en la mañana, /que me saques cada día de la cama, /aferrarte fuerte y con ganas…/me gusta disfrutarte, Triana.
Me gusta, Triana, acariciarte, /esperarte, recorrerte y añorarte, /ser tu cómplice, contemplarte, /componerte, camelarte… desnudarte…
Me gusta, Triana, tu mujer morena, /su piel tostada, su carita traviesa, /
su cuerpo salvaje, su alma aventurera, / ver en sus ojos que quiere guerra.
Escribir en clave pa’ que lo entienda, / proponer historias que la entretengan, /fotografiarla y vestirla a tientas, /me gustas, Triana, sin que me veas”.


La pasé tan bien esa tarde que hasta esa canción de Triana Morena me venía a la cabeza y me decía una y otra vez “Triana, Triana morena” y cuál no sería mi sorpresa al entrar en un bar con un mirador casi encima del Guadalquivir, ver a la morena más hermosa que mis ojos humanos vieron. Llevaba una bata de cola con óvalos rojos y un escote que sugerían muchas cosas, su sonrisa era tan criolla y sus ademanes tan graciosos que invitaban a beber un barril de la cerveza más fría. Me acerqué a ella con aire de turista despistado y le pregunté: “¿Podemos sentarnos en el mirador?”

Ella, “lo mismo que un alelí” movió sus hombros morenos y respondió: “Sí, mi amor, aquí no cobramos la vista, hazte la idea que estás en el malecón y deja volar tu imaginación… yo también sé que se siente en eso que llamamos corazón”.

Un abrazo, tu amigo Plutarco




Fotos: Plutarco y JMC Villalba.

Saturday, December 12, 2009

CUANDO PLUTARCO SE HOSPEDO EN UN GUINNESS RECORD

Fotos: Plutarco.

Querido Éufrates:

Hace unos días, mientras planificaba unas bien merecidas vacaciones, me puse a buscar lugares que pudieran motivar mi curiosidad. De pronto se cayó al piso la guía turística de las ciudades españolas, y la página que quedó abierta anunciaba algo realmente llamativo: “Visite el hotel más estrecho del mundo”. Toma, toma, toma…. alguien divino me mandaba a visitar este lugar registrado en el libro Guinness World Records 1996. Recogí mis cosas y partí raudo y veloz a conocerlo.


El hotel de marras está ubicado en Granada, Andalucía, una de las ciudades más hermosas que he conocido, no sólo por tener El Alhambra o un paisaje natural montañoso como La Sierra Nevada, o bares y discotecas que te quitan la tristeza nocturna, o por su gente bullanguera y simpática.

El hotel se llama Molinos igual que la calle donde está situado. Tiene tres pisos y el ancho es de 5.2 metros. Cuenta con 9 habitaciones, no tiene ascensor porque no cabe uno y en la recepción lo mismo te registras que te tomas un trago o un cafecito. A pesar de su estrechez, ya quisiera el Hotel Colina de La Habana tener sus comodidades y excelente servicio.



La primera noche fui a inspeccionar los bares cercanos que eran muchos, así que regresé al hotel Molinos muy temprano en la mañana. Al entrar a mi habitación pensé que se había encogido, o que la cerveza Alhambra Premium da ese efecto. Dormí como un bebé en una cunita. Desperté con un sol que quemaba, un paisaje lleno de olivos por un lado, El Alhambra por el otro y un saborío en las calles que invitaba a caminar, dar una vuelta por el barrio judío, por las plazas o hasta atacar nuevamente esas cervecitas Alhambra con pescados diminutos bien fritos como aperitivo.

Me sentía feliz por haber conseguido reservación en el hotel Molinos, porque mi barriguita cupiera en la habitación y por los buenos amigos que me acompañaban en la aventura de callejuelas adoquinadas de la época de los moros.

A las tres de la tarde, con el sol puntual y las bellezas en su sitio, mis amigos y yo nos fuimos a almorzar. Cerca del barrio judío vimos unos restaurantes al aire libre que mataban de gusto. Escogimos uno, nos sentamos y pedimos. Mientras esperábamos nuestros platos, como buen samaritano que soy tomé un pedazo de pan y comencé a lanzar migajas a las palomas que merodeaban por el lugar. De momento me rodearon más palomas que gentes en un concierto de Madonna. El camarero, al darse cuenta, con un tono jocoso me dijo: “Señor, llevo dos años guardando cada una de mis propinas para comprarme un halcón peregrino a ver si espanta toas estas HP y dejan tranquilo a los comensales. No me las alimente que en un rato tendrá más palomas que vecinos”.

El joven sacó una escoba y espantó a las palomas que pudo, mientras yo me dediqué en cuerpo y alma a tomarme otra Alhambra Premium, porque dicen que esta cerveza también quita la vergüenza, imaginando que si sólo tres de aquellas palomas me seguían hasta el hotel Molinos, ni yo ni mi barriguita cabríamos en la habitación.

Un brazo, tu amigo Plutarco.