Monday, September 14, 2009

HUDSON HOTEL


Detrás de esa fachada se encuentra uno de mis rincones preferidos de la ciudad. Traspasar su umbral es internarse en una insospechada aventura para los sentidos, donde el eclectisismo funde diferentes épocas, las acomoda confortablemente en ambientes cálidos y permite que cada detalle recobre su identidad. Pero, ¡qué hablo!; mejor acompáñenme...


Estamos ya en un pequño foyer neutral que funciona como una cámara de descompresión del ruido citadino; no se desanime, la aventura comienza en este túnel de escalera eléctrica diseñado por un mago muy apreciado en New York, el diseñador Philippe Starck.


Tenuamente iluminada la escalera, al final de ella encontramos el lobby del hotel, un espacio rectangular de piso de madera sólida y pared de ladrillos con grandes ventanales. La lámpara de araña, en primera instancia, parece fuera de lugar; pero, pasado ese momento de extrañeza, vemos como encaja perfectamente en aquel ambiente ecléctico.


En la pared opuesta al mostrador se encuentra el Hudson Bar, cuyo piso de cristal, conjuntamente con las luces amarillas, ofrece una atmófera espacial. El mural del techo es obra del artista Francesco Clemente. La foto del Hudson Bar la extraje de Flickr, pues el mismo estaba cerrado a la hora en que fui a tomar las imágenes para este post.

Foto cortesía Flickr.

Pero, volvamos al lobby. En cada extremo del vestíbulo se encuentran sendos pasillos que hacen del conjunto una herradura que bordea un patio interior. Uno de los pasillos lleva hasta el restaurante -que aconsejo con vehemencia- tanto por su delicioso menú como por su acogedora atmósfera de mesas de madera, entre ellas mesas comunales, y banquetas rodeando la cocina, expuesta a los comensales.

El otro pasillo conduce al Library Bar.




Este bar bibliotecta es uno de mis rincones favoritos del Hudson Hotel, sobre todo en invierno. Su ambiente nos transporta a un club inglés del pasado, con sofás y butacas de cuero, altos estantes de libros y antigua mesa de billar.



Cómodas butacas alrededor de una chimenea crean un ambiente íntimo para compartir un trago con amigos o contemplar la interesante serie fotográfica que decora las paredes: imágenes de coquetas vacas con sombreros. En las esquinas, mesas para jugar ajedrez o laptops para juegos virtuales que, en vez de contrastar, mágicamente crean una perfecta armonía.



Como mencioné anteriormente, el vestíbulo y ambos pasillos laterales forman una herradura que bordea un patio interior. El mismo, durante el verano, se vuelve un paraíso del hedonismo.



El edificio original fue construido en 1928 por la hija de J.P. Morgan para sede del American Women’s Club y como residencia para mujeres neoyorquinas. Durante la Segunda Guerra Mundial, albergó a soldados holandeses y en su pasado reciente sirvió de oficinas centrales a la estación de televisión pública WNET.


En 1997, el Morgans Hotel Group -célebre en NY por transformar viejas construcciones en lugares de moda- compró el edificio. Luego de 3 años de renovación, el Hudson Hotel abrió con el nuevo siglo. Desde entonces, ha sido un lugar obligado de todo aquel que lo descubre y disfruta del sello unique que crea el binomio compuesto por Ian Schrager (uno de los fundadores de Studio 54 y exitoso hotelero) con el diseñador Philippe Starck.
Lo que tocan Schrager y Starck, como les dije, se vuelve un paraíso del hedonismo. Si no, pregúntele a ella...

Fotos: Eufrates del Valle.

Sunday, September 13, 2009

LAS DAMAS DE BLANCO: “GLADYS” por Yolanda Huerga


A esas mujeres valientes que recorren la Quinta Avenida de la Habana todos los domingos vestidas de blanco, en silencio, portando un gladiolo, desafiando a la dictadura mientras le piden al mundo que se solidarice con la liberación de sus esposos, padres, hijos, hermanos, amigos, presos por el solo delito de querer pacíficamente libertad de expresión, elecciones libres y una vida digna para el pueblo cubano. Para estas mujeres, con toda admiración, dedico un gladiolo cada domingo.


“Gladys”

Por Yolanda Huerga

Hoy quiero recordar a Gladys Núñez Villalta, valerosa cubana que tendrá siempre un espacio en el corazón de muchas personas, porque en todo momento tuvo un pedazo de pan para el hambriento, un gesto de perdón para los aviesos y una palabra de ánimo para el desalentado.

Infortunadamente murió el 13 de septiembre de 2007 víctima del cáncer, que sólo la derrotó en los minutos finales, pues desde su lecho de enferma siguió dedicada a la causa a la que se había consagrado desde años antes. Me cuentan quienes la acompañaban y atendían cómo olvidada sus dolores físicos ante la indiferencia de los jefes de estado frente a las violaciones de los derechos humanos que se cometen en Cuba, y especialmente de intelectuales y artistas quienes bajo la bandera de la solidaridad respaldan a un gobierno que despoja a sus ciudadanos de sus libertades fundamentales, por tanto, no son solidarios con el pueblo cubano.

Gladys se inició en la oposición pacífica en 1987, en el Comité Cubano Pro Derechos Humanos, luego se afilió al Comité de Madres Pro Amnistía de los Presos Políticos y se conviertió en una brava defensora de los derechos de la mujer.

Fue de las primeras que, sin tener ningún familiar preso, comprendió la justeza de nuestra causa y se unió a las actividades de las Damas de Blanco. En abril de 2004 creó el Frente Cívico Femenino, que entre sus objetivos fundamentales tenía, apoyarnos en nuestras caminatas por la ciudad de La Habana y lograr la incorporación de nuevas mujeres al grupo.

Su casa y su corazón permanecían dispuestos para instruir en la lucha pacífica y los derechos de nuestro género y su papel en el proceso hacia la democracia en Cuba, y para auxiliarse fundó una biblioteca independiente. Cargaba en su amplio bolso revistas, boletines, volantes en los que se hablaba de los condenados en la ola represiva de 2003 y de un futuro democrático para los cubanos. También muchas veces traía frascos de vitaminas, medicinas y alimentos, que organizaciones solidarias nos hacían llegar.

Nada consiguió anularle su determinación para continuar en la oposición: ni la falta de recursos ni las amenazas de los agentes de la policía política, ni siquiera la maledicencia de algunos “opositores” que, sabiéndola grande, trataron de desacreditarla entre sus propios hermanos de lucha, y es que sabían que a ella sólo le importaba el bien de su patria, que al fin al cabo sería el bien para los suyos.


Gladys cobijaba en su apariencia sencilla una especial sabiduría. En una conversación que sostuvimos mientras caminábamos juntas de regreso de la iglesia de Santa Rita, me explicó como las mujeres sufrimos doblemente la falta de libertades cívicas, que “el gobierno cubano es machista” a pesar de su propaganda y sus aseveraciones de lo contrario, y que nosotras teníamos que buscar un papel protagónico en el proceso de lucha por la democracia para que la igualdad de ambos sexos fuera una realidad y no una esperanza.

Su hogar albergó a esposas y familiares de los prisioneros políticos, en sus visitas a La Habana para participar en las acciones de las Damas de Blanco, compartiendo sus escasas provisiones tanto como su ardor por la libertad. Un día pasé por allí para entrevistarme con la esposa de Normando Hernández, que había viajado a La Habana desde la ciudad de Vertientes en Camagüey, con el objetivo de conocer nuestro grupo. Ellos tienen una niña extremadamente inquieta. Gladys se hizo cargo de la bebé, la alimentó y cuidó en tanto su madre y yo conversábamos sobre nuestros propósitos e intercambiábamos informaciones sobre la cárcel. Y es que tenía, como ella misma decía, un compromiso emocional con las circunstancias de las cubanas.

Durante años trabajó con las mujeres exiliadas de la organización MAR por Cuba, quienes a través de ella nos hicieron llegar su soporte, tanto espiritual como material, a la vez que divulgaron por todo el mundo el surgimiento de nuestro movimiento y la situación de los presos políticos cubanos. Gladys grabó e hizo llegar a esta organización, los testimonios de los familiares de los prisioneros de la Primavera Negra de Cuba, que luego fueron llevados a la XII Conferencia de Primeras Damas y Representantes de Jefes de Estado en Santo Domingo, República Dominicana, en 2003 y los que se presentaron en el Foro Paralelo a la Conferencia de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, en 2004. Fotografió y filmó muchas de nuestras actividades de los primeros meses y gracias a ella y a Silvio, su esposo, tenemos memoria gráfica de esos acontecimientos. Quizás ahora no sean importantes, pero cuando se arme la historiografía del movimiento contestatario cubano, esta pequeña contribución de Gladys revestirá su verdadera importancia.

Frente Cívico Femenino “Gladys Núnez Villalta".

Blogs amigos que portan esta ilustración en solidaridad con las Damas de Blanco.

Saturday, September 12, 2009

EL CLIENTE PLUTARCO


Querido Éufrates:

Tal como te decía, el mes pasado regresé de un impulsivo viaje a La Habana, la capital del diablo o el infierno colora'o como le decía mi padre. De nuestra hermosa Habana sólo quedan ruinas y la desidia más absoluta de sus habitantes. Un amigo de Facebook me dijo: “... ve preparado, para que lo que veas no te afecte tanto...”. Pero la realidad te supera con creces.

Choqué con muchas cosas que ya te iré contando. Julio es un mes muy caluroso; sin embargo, una medida de “ahorro revolucionario” no permitía encender los aires acondicionados en ninguna parte, incluso ni en los hoteles de lujo… era el infierno. Hay que tomar mucha agua, pensé; pero alguien muy sabio me había aconsejado que sólo comprara agua embotellada con gas, porque las demás las rellenan ¡con agua de las tuberías!

Así lo hice y cuesta arriba y cuesta abajo andaba con mi botellita de agua con gas. Una tarde de treinta y tantos grados de calor y un sol que no perdonaba, me quedé sin agua. Rápidamente traté de buscar un lugar donde comprar. Frente al hotel Cohíba, en el Vedado, encontré una especie de cafetería y entré. La música me rompía el tímpano y entre gritos logré comunicarme con la dependiente.

-Por favor me da una botella de agua con gas
-Deja ver, mi amor, si hay frías. ¿No te da igual una cerveza?
-No, quiero agua.

Abrió los refrigeradores al mismo tiempo que exclamaba, “¡qué barbaridad! Esta gente no puso agua con globitos”. Tiró la puerta del refrigerador y entonces ví un cartel que decía: QUE ES UN CLIENTE
Me llamó la atención, lo leí y le tomé una foto con mi teléfono móvil:

UN CLIENTE ES LA PERSONA MAS IMPORTANTE
DE NUESTRA EMPRESA
EN PERSONA O POR CORREO.
UN CLIENTE NO DEPEDENDE DE NOSOTROS
NOSOTROS DEPENDEMOS DE EL
UN CLIENTE NO ES LA INTERPRETACIÓN
DE NUESTRO TRABAJO ES EL PROPOSITO
DE ESTE. NO LE ESTAMOS HACIENDO UN
FAVOR SIRVIENDOLO EL NOS ESTA
HACIENDO UN FAVOR AL DARNOS LA
OPORTUNIDAD DE HACERLO
UN CLIENTE NO ES ALGUIEN CON QUIEN
DISCUTIR O HACER UN CONCURSO DE
INTELIGENCIA. NADIE GANO JAMAS UNA
DISCUSION CON UN CLIENTE
UN CLIENTE ES LA PERSONA QUE NOS
APORTA SUS DESEOS.
ES NUESTRO TRABAJO HACERLO RENTABLE PARA EL
(Copia fiel del original)

Toma, toma y toma, diría un buen español.
¡Qué enredo de palabras! Pero no puedo negar que eso de la atención por correo me gustó. ¿Tendrán ya delivery?

En fin, la muchacha miró por encima de mi hombro y desenfadada me dijo:

-Mi amor, no te pones bravo y la coges en ese refrigerador que está detrás de ti. ¡Di tú, que te miré a la cara y pude ver que el agua está ahí mismitico detrás de tí! Dame un CUC y es toda tuya.

Debajo de aquel sol caribeño, con la nueva botella de agua con gas, pensé en el texto del cartel sobre EL CLIENTE y me dio mareo, ese mareo que provoca el absurdo...

Un abrazo, tu amigo Plutarco



Friday, September 11, 2009

OCTAVO ANIVERSARIO DEL 9/11

Foto: Alberto Méndez.

Ha pasado ocho años ya de aquella mañana que cada cual recuerda estática, congelada, minuto a minuto. Ha pasado ocho años en que fui una de las siluetas que vemos en la foto anterior, petrificado, viendo como seres humanos preferían saltar al vacío a morir calcinados por el fuego; sin aliento, viendo cómo esos íconos de la modernidad que constituían las Torres Gemelas del World Trade Center, mi paisaje diario durante las ocho horas de trabajo, en unos segundos se volvían polvo, humo, cenizas, escombros, y desaparecían de mi cotidianidad sin retorno.

Recuerdo salir de mi oficina a las 3 de la tarde a una ciudad fantasma, prácticamente desierta, donde el único ruido eran las sirenas de los camiones de bomberos, de las ambulancias vacías, de los carros patrulleros del New York Police Department. Recuerdo tanques de guerra bajando hacia Downtown, una imagen que nunca creí posible en una ciudad como Manhattan.

Recuerdo aun más, aquella caminata atravesando el Village para llegar hasta una estación del tren F, una de las pocas líneas del subway que ese día pudo mantener su servicio. Y, recuerdo llegar hasta el Saint Vincent Hospital, sentarme en el contén de una acera frente a su entrada de emergencias a fumar un cigarrillo, y contemplar aquella escena de camillas emplazadas en la 7ma Avenida, vacías, porque a penas había heridos. Creo que fue, justo en ese momento, que comprendí racionalmente la magnitud de aquel incomprensible hecho.


La Ciudad de New York ha cambiado mucho desde entonces. Lo que fuera Ground Zero, aquel amasijo de casi 7 pisos de toneladas de metales, cristales, pedazos de mármol y cuerpos humanos, o partículas de ellos, amasijo del cual estuvo saliendo humo por más de un mes, que costó más de un año en extraerse, hoy día es símbolo -nuevamente- del futuro.


Me sorprende mi vecino Adam cuando me pregunta si yo vivía aquí durante los sucesos. O mi otro vecino, Neil, cuando me pide que le cuente cómo nos las arreglamos aquel día. Es que ya han pasado ocho años. La ciudad se renueva con una generación de newyorkers ajenos a lo que fue Manhattan tras aquella barbarie.


Hoy día visitar Ground Zero es recorrer un lugar en construcción, un lugar de esperanza, la espera por la materialización de un ambicioso proyecto que tomará la antorcha de los Twin Towers para iluminar nuevamente el Downtown de Manhattan.


En el patio de St. Paul’s Chapel, justo en la intersección de Broadway y Fulton St., ha encontrado hogar permanente la raíz de un arce, conocido en los Estados Unidos como sycamore, el cual -por aproximadamente un siglo- había cobijado con su sombra a la antigua iglesia.



Cuando el polvo dejado por los ataques terroristas se asentó, encontraron el arce caído sobre un camino del patio de St. Paul’s Chapel; sorpresivamente, ni su tronco ni su inmensa raíz habían dañado ninguna de las tumbas históricas que conserva en su patio esta iglesia.


Como dice el texto de la imagen anterior, el escultor Steve Tobin escuchó la historia, y pensó en dicha raíz como base para una escultura de bronce. Finalmente, con la ayuda de tres expertos, preservó la raíz, la cual puede ser visitada en la iglesia de St. Paul.


The Trinity Root, como se le llama a esta raíz de arce desde el 4to aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, cuando fue devuelta al patio de St. Paul’s Chapel, es un símbolo más de supervivencia, fortaleza y continuidad de la vida.

Si paseas por el oeste de Ground Zero, a la orilla del río Hudson, observarás un paisaje que se asemeja a lo que fue Downtown antes del 9/11. Poco a poco New York se ha ido recuperando, renovando; a su vez, el dolor se ha acomodado para darle espacio al porvenir.

Fotos: Eufrates del Valle.

Thursday, September 10, 2009

CHEO NOS ENVIA CHISTE...


Un cubano busca un amigo para que le traduzca al visitar al doctor.
En el consultorio del galeno:

Doctor: What's wrong with your friend?
Amigo: Dice el doctor ¿qué es lo que tienes?
Cubano: Dile que me duele en medio de las paletas y el dolor me sube hasta la sien.
Amigo: He says that his popsicles hurt in the middle and it goes up to the one hundred!
Doctor: What else?
Amigo: ¿Qué más tienes?
Cubano: Las muñecas me duelen mucho en las mañanas.
Amigo: He say his dolls hurt very much in the mornings.
Doctor: Tell your friend he is mentally retarded.
Amigo: El doctor dice que te pongas mentolato por las tardes.

Wednesday, September 9, 2009

ARQ. CHEO MALANGA: CASA VELASCO II


“Arquitecto Walter Betancourt:
La Casa de Cultura de Velasco II”

Por Arquitecto Cheo Malanga
Fotos: Sargento Arencibia

Hoy continuamos visitando una de las obras más singulares de Walter Betancourt, La Casa de Cultura de Velasco, que comenzamos a conocer la semana anterior.


Durante su corta carrera profesional en nuestro país, Walter evitó en sus obras la tipificación y estandarización del prefabricado como única solución posible, aunque la hace convivir en algunos casos con técnicas artesanales de marcada expresión plástica.


Las técnicas constructivas empleadas fueron a base de piedras y muros de ladrillos, técnicas tradicionales en Velasco. El sistema portante principal esá compuesto por gruesos muros de ladrillos, ya que el hormigón armado fue utilizado en zonas muy específicas. Las cubiertas están resueltas a base de armaduras metálicas y de madera terminadas en tejas francesas.


Las áreas exteriores poseen un diseño de pavimento muy peculiar, logrado a través de una combinación de rasilla, chinas pelonas y losetas hidráulicas.



En la decoración se emplearon ladrillos, enchapes de piedras, celosías, barandas de hormigón armado y vitrales, todos en perfecta armonía con la solución formal y espacial.


Las galerías que rodean la edificación juegan una importante función, al lograr un cambio de escala que acerca la humana a la del majestuoso edificio, además de aportar una agradable sombra a la circulación exterior.


A pesar de existir algunas filtraciones y eflorescencias que deterioran la estructura y los repellos, el estado de conservación del edificio es bueno.


Al fallecer prematuramente Walter Betancourt, los trabajos de ejecución de la Casa de Cultura de Velasco fueron concluidos por el arquitecto Gilberto Seguí Divino.

La semana próxima profundizaremos en la vida de este talentoso arquitecto norteamericano, de quien heredamos notables y singulares obras en el oriente cubano.









arqcheomalanga@yahoo.es

Entre las bibliografías consultadas: “La obra de Walter Betancourt. Un patrimonio arquitectónico a preservar”, de la Dra. Flora Morcate.