De la serie New World Order, en la cual está trabajando actualmente.
Situémonos en Cuba. ¿Cómo transcurrió tu infancia y adolescencia en la Isla? ¿Cuáles eran tus inquietudes? ¿Qué expectativas tenías de la vida?
La Infancia
Lo más lindo de la infancia es la inocencia; al margen de la vida real como todos los niños del mundo, fui siempre muy callejero, la tarea de hacer el juguete de turno era muy entretenida: armar una bici con los restos de otras tres, la carriola con pedazos de patines chinos, la chivichana de cajas de bola, el aro de barril manejado con un perchero, el come tierra, el taco, etc. De mi infancia recuerdo como la etapa más especial mis vacaciones del año 74.
En 1973, indudablemente marcó mi vida el secuestro de tres embajadores y un periodista (mi padre) el Gallego Regueral, que trabajaba en la Agencia Francesa de Prensa, y que más tarde fue liberado con la intención de que publicara la noticia y el secuestrador conseguir con ello la salida del país, y que termina, para no enredarme en los detalles, con el secuestrador muerto y mi padre preso. Mi madre nos tergiversó la verdad por piedad y nos contó a mis hermanos y a mí que mi padre iba a estar por un tiempo fuera de casa trabajando en un reportaje muy importante en los campos de Cuba. Durante el primer año de prisión en la granja Niña Bonita, en las visitas de los domingos, mientras mis hermanos y yo jugábamos con los hijos de los otros presos y de los guajiros de la zona, los viejos se daban el reporte semanal, que siempre contaba con una larga lista de rebeldías mías que a mi madre le resultaba complicado resolver, sin trabajo, con tres hijos y el marido preso.
Gallego :
-Teniente, tengo un problema con mi hijo Delio, el segundo.
Teniente:
- ¿De qué se trata?
Gallego:
- Problema de conducta, ya sabe, está muy rebelde tanto en la casa como en la escuela.
Teniente:
-Por si no se ha enterado, aunque este lugar sea mucho mejor que el Combinado del Este, usted está preso, no le puedo dar pase como si esto fuera...
Gallego :
-No, no me mal interprete, no estoy solicitando un pase, pero él entra de vacaciones la semana que viene por dos meses y he pensado que si le avisan a todos los compañeros que el niño no sabe que yo estoy preso, podríamos ponerlo en la litera que está vacía y...
Teniente:
-¿Está diciéndome que quiere traer a su hijo a pasar sus vacaciones de verano aquí en la granja?
Gallego:
-Exacto.
Teniente:
-Nunca antes se nos había planteado algo así, pero como experiencia piloto me parece muy interesante, lo voy a consultar con los de arriba y le dejo saber.
Tres días después...
Teniente:
-Gallegoooo!!!
Gallego:
- Dígame teniente.
Teniente:
-Avísele a su mujer que cuando venga el domingo le traiga al niño preparado para quedarse.
Delio Regueral y su Alter Ego.
El domingo siguiente llegué para quedarme y empezó la aventura más fantástica de mi niñez. Allí aprendí a montar caballo y a diferencia de los presos me movía libremente por las 26 vaquerías que formaban el complejo. Aprendí a manejar, ayudaba a Pilincho, el jefe de veterinaria, en los partos de las vacas, incluso una vez vi una cesárea, que dicho sea de paso la hacían a sangre fría, fue impresionante. Los domingos, cuando llegaban los hijos de los otros presos, yo preparaba la carreta de bueyes y los llevaba a recoger naranjas para que se las llevaran a sus casas. En compañía de Cleo, una perrita sata que me eligió como dueño, cazaba alacranes y majaes, montaba en vacas, y desde luego aquello como experiencia no tenía competencia, no la cambiaría ni por Disney.
Como resultado de la “terapia” regresé a la Habana como nuevo, no tuve conciencia de lo vivido hasta muchos años después.
La Adolescencia.
El salto de la infancia a la adolescencia en Cuba -y en nuestra época- casi lo imponía la secundaria, las fiestas del barrio en casa de algún amigo de la escuela, las novias (de besito), la masturbación y para graduarse de adolescente, la primera escuela al campo. Para mí fue una mezcla de revivir lo de Niña Bonita, pero con un poco de miedo, ya no estaba entre adultos que me malcriaban, sino con semejantes con los que competía y para colmo, hasta octavo grado me orinaba de noche. Allí conocí el estrés, me las arreglé siempre con la ayuda de mi hermano Pepe para que nadie se enterara.
Después, con el Pre Universitario llegaron los cabaret, el ron y la vida rebelde se hizo política. No pude estudiar periodismo por no pertenecer a ninguna organización estudiantil, ahora no recuerdo si era la UJC o alguna otra, pero me dieron la carrera de medicina para satisfacer las necesidades de la revolución. Molesto con el sistema y convencido de que sería un mata sanos, abandoné los estudios superiores y me dediqué a meterme en líos. El 26 de Julio de 1985, saliendo de la tribuna de los carnavales en el Vedado, intercedo en una golpiza que cinco policías le daban a un tipo esposado y tirado en el piso. Aquella noche dormimos en compañía de otros diez o doce Roberto y yo, apaleados en una “suite” de la estación de policía de Zapata y C. Nilsa, hija de Raúl Castro, que estudiaba con nosotros en el Pre Universitario, me sacó de allí tres días después.
Erróneamente convencido de que nada se podía hacer en Cuba, quedé hipnotizado por la melodía de la flauta de Hamelin y arreglé todo para irme del país.
En la esquina de Arenal y Bordadores.Dejaste Cuba cuando tenías 20 años. ¿Cómo te las arreglaste para salir? ¿Cuáles son tus recuerdos, los mejores y los peores, de la etapa del cultural shock por la que pasamos todos los cubanos al comenzar una nueva vida en el extranjero?
Salí de Cuba haciendo uso de la nacionalidad española heredada de mi padre. El 4 de octubre de 1985 llegué a Madrid, que todavía vivía los últimos coletazos del Destape Madrileño.
Mi primer “trabajo” fue de vendedor ambulante en el centro de la ciudad, en la esquina de Arenal y Bordadores, a la salida de la iglesia de San Gines. Los episodios de decomisos de la mercancía por parte de la policía, el frío y otras ofertas de trabajo me llevaron a la vida nocturna, trabajando de DJ en un tablao flamenco donde los jueves y domingos cambiábamos las sevillanas y la rumba gitana por el son, el casino y el merengue dominicano.
Flotaba en el exilio sin poder casi ni hacer planes para el futuro, la carrera de la supervivencia no daba espacio a los sueños y una noche conocí allí mismo en El Patio, como se llamaba el lugar, a la mujer que todavía hoy me soporta. No sólo era deslumbrante su belleza y encanto personal, sino que además era una mujer inteligente, amiga y amante. Pronto se convirtió en el equilibrio de mi vida.
La madre de Delio, su esposa Menchu e hijos.
En medio del primer embarazo de Menchu, encandilado por prometedoras oportunidades en Venezuela, viajé esta vez presa de otra melodía, “Money”, la de Pink Floyd. Me gasté todo lo que tenía y en medio de un sueño hecho pesadilla, ocho meses después desenfundé otra vez la brújula y partí vía Curasao camino a Estados Unidos. El centro de detención de Krome me dio albergue por 20 días con todos los gastos pagos, antes de forzarme a regresar a España. Yeyi, como le decimos a mi hijo mayor, tenía ya 5 meses.
Con su hijo Yeyi al regresar a España.
No le dediqué conscientemente ni un minuto de mi tiempo a la vida cultural, la carrera de padre era esta vez la que no daba espacio para mucho más que un libro antes de dormir, o mejor dicho, algunas páginas.
Un accidente de moto me impuso el confort de la cama por 3 meses y el glamour de las muletas por dos años; es ahí donde encontré tiempo para la fotografía, que ya era mi afición. Matriculé en la academia EFTI, una de las más prestigiosas de Europa, y hasta el sol de hoy eso es lo que hago para ganarme la vida y para lubricar los engranajes de la maquinaria alter ego.
En 1994 nació Rafa, mi segundo hijo, y decidimos venir “a hacer las Américas”, que ya estaban hechas y en proceso de autodestrucción. El viaje es digno de un cuento. Menchu trajo hasta las cazuelas. ¿Se imaginan hoy en día, después del 9/11, una olla de presión en los rayos x del aeropuerto? Y para terminar esta etapa de la entrevista, tengo que decir que Camila, mi hija, llegó sin avisar en el 2004.
Con su hija Camila.
Delio, llegaste a Miami justo cuando yo me fui de esta ciudad. Contrario a mí, has vivido toda la etapa de florecimiento cultural que ha estado sucediendo allí, digamos, incluso, como protagonista. De lo que encontraste a tu llegada a lo que hoy día es Miami, ¿cómo describirías estos últimos 14 años?
La etapa de enriquecimiento cultural de Miami ha sucedido no por el enriquecimiento del intelecto de sus habitantes, sino por su posición geográfica y el clima. Hoy, mientras escribo esto, están sucediendo paralelamente a Art Basel al menos otros 20 eventos relacionados con el mundo del arte, aprovechando el momentum Art Basel para ver que se les pega de este. Para corroborar lo antes mencionado traigo a colación que en Art Basel no hay ni una sola galería original de Miami, allí están las galerías más importantes del mundo y los coleccionistas más importantes del mundo, que al terminar la feria recogen y se van, y la ciudad vuelve a su normalidad mediocre con aires de grandeza. También es verdad que en Miami Beach, Winwood y el Design District, como tres puntos de referencia, se trabaja con más seriedad que en el resto de la ciudad, que al final mostrará que este hueso también tiene tuétano. Miami alberga talento de sobra que al parecer sobra en Miami. Sólo la paciencia que no es más que la resignación con careta de virtud, nos permitirá presenciar la maduración de una ciudad putrefacta.
Si hago un balance, hoy estamos mejor que hace 14 años, pero no en la medida de las apariencias.
Con Edy Calderón, Armando Valladares, Alvares Guedes y Varela.
Con su hermano Pepe, Reinaldo Miravalles y Omar Santana.
Con Ignacio Granados y Bofil.Delio Photo Studio es tu negocio, tu medio de vida. También, un lugar de reunión de personas creativas. ¿Cómo has logrado esa dinámica de combinar “el pan nuestro de cada día”, con tu medio de expresión artística, rodeado de amigos, por lo general, tan “opinionados” y retroalimentadores?
A lo inevitable es mejor cogerle el gusto, buscarle la rendija por donde colarte en tu mundo. No todo lo que hago me complace, es del modo que lo hago, combino el deber y el placer entre cámaras, lentes y luces, y eso sí es tener suerte; cuando me queda tiempo libre, es que trabajo en la colección de caras conocidas y cuerpos por conocer.
Las reuniones que hacemos en mi estudio no son un plan preconcebido, empezó como todo, cubriendo una necesidad espontánea, y lo mejor que tiene es lo que planteas en tu pregunta, son muy retroalimentadoras, la creatividad ajena es fuente de la propia y viceversa, es una cadena sin fin. Al final de cada presentación nace la siguiente, de hecho funciona y no se por qué, pero funciona.
Con Arturo Cuenca.
Con Alina y Momín.
En varios blogs, y quizás en alguna que otra página, leí sobre tu reciente idea de que regresáramos todos a Cuba, a recuperar el país que nos han quitado. Me resultó muy interesante. Pero, ¿cómo lo concibes desde el punto de vista práctico?
¿Práctico? No creo, el sentido práctico se inclina más a esperar a que las cosas sucedan y mantenerse a salvo de los riesgos. Es más bien el sentido práctico lo que dificulta su realización, de ahí la necesidad de que se entere cada uno de los exiliados dispersos por el mundo, aproximadamente dos millones y el 2.5% son 50.000 una cifra poderosa como detonante para provocar la rebelión interna y terminar en cuestión de días con la dictadura.
Los esfuerzos para presentar esta iniciativa son frustrantes, sacado de los blogs de Añel y de Ferrer, llegó hasta los foros del periódico El País en España, y aquí, donde los cubanos hacen olas y mítines de repudio, nadie se ha hecho eco. Quiero aclarar que el proyecto lleva años dando vueltas, que no soy creador de esta genial idea. Invito a tus lectores a buscar todos los detalles en Cuba Inglesa y en El Tono de la Voz, allí está todo bien explicado. 
Actualmente trabajas en dos carpetas fotográficas: una de retratos y otra de desnudos. ¿Cuáles otros rostros -que no has retratado- te gustaría incluir? ¿Qué cuerpo -que ya de hecho sabes- no vas a poder desnudar ante tu lente?
Es difícil responder dando nombres, son muchos, son los rostros de la creación, en todos los campos de la creación, de cualquier nacionalidad y donde quiera que residan, famosos o por conocer, pero con algo especial que los distinga, aunque me gustaría -hablando de nacionalidades- hacer un libro de cubanos y otro del resto de la humanidad como dice Marisela Verena en su canción.
Hago una pequeña relación de los tantos que tengo en mente, los necesarios para el primer libro que editaré cuando tenga los primeros 100 rostros. Se que cuando cite unos, me vendrán a la mente otros tantos, que no me perdonaré haberlos pasado por alto y que espero ellos sí lo hagan.
Descemer Good
Lena Burke
Alfred Triff
El periodista de San Nicolás del Peladero
Los integrantes de Habana Abierta
Joaquín Sabina
Armando Pérez Roura
El Chino DreadLion
Peter Porch
Alexis Valdes
Jaime Bayly
Consuelo Castañeda
Laura Moon
Gonzalo Rubalcaba
Jose Bedia
GCI y Miriam Gómez. SQ. De su carpeta de retratos.En cuanto a los desnudos es curioso, en ninguna de las ocasiones en las que lo he propuesto ha habido una negativa rotunda ni la realización inmediata, incluso hemos discutido el concepto y hasta he recibido condiciones tales como que tengo yo que posar desnudo también en la misma foto. Sé que es muy difícil, en nuestra cultura es tabú. No busco cuerpos sólo por su belleza, incluso me llama más la atención la idea de presentar la sinfonía de curvas en su descaro inconsciente, con rostro de ¿y qué? desafiando al mismo tabú, y toda su pandilla, como reafirmación de la personalidad, mirando al espectador a través del lente, apostando por el respeto que inspira la desnudez e ignorando el pudor que se vence con tan sólo un pijama. Somos lo que dejamos, lo otro es polvo y cenizas.
Las propuestas para desnudos se extiende a todos los que ya han posado vestidos, a los que aparecen en la lista anterior, siempre y cuando la propuesta no les ofenda; aquí van los que están en proceso de negociación.
Zoé Valdés
Carlos Pintado
Diana Chaviano
Gretel J Singer
Ignacio Granados
Liliam Domínguez