Thursday, January 7, 2010

ESTRENÁNDONOS DE PAPARAZZI CON RICHARD THOMAS

Foto: Natacha Herrera.

Acabábamos de cenar en el restaurante cubano Guantanamera, de la Octava Avenida, y bajamos hasta la Novena para que nuestros amigos de Miami, quienes nos visitaron por las fiestas de fin de año, vieran el cambio que había dado el vecindario de Hell’s Kitchen. Al llegar a la 47th Street, uno de los de la comitiva de Miami, el gran Omar, quiso enseñarnos dónde él residió en esa calle cuando vivió aquí en la ciudad.

Al llegar al Ethel Barrymore Theatre observamos un grupo de personas conglomeradas frente a una puerta lateral del teatro y justo cuando pasábamos frente, de aquella puerta salió Richard Thomas, quien desde el mes pasado protagoniza la obra Race en Broadway.

Foto: Natacha Herrera.

De nuestro grupo, todos los que llevábamos cámaras instintivamente las sacamos. La iluminación era pésima, pero cada uno de nosotros trató de sacar su mejor instantánea, mientras el actor comenzó a firmar autógrafos, saludar, conversar con el público y posar para las fotos.

Foto: Emily K.

Foto: Emily K.

Sin embargo, lo inesperado para mí no fue la presencia de Richard Thomas, acostumbrado como estoy a este tipo de encuentro casual al compartir un vagón del subway con Isabella Rossellini, caminar por Central Park al lado de Harrison Ford, esperar el cambio de luz de un semáforo hombro con hombro con Sean Lennon o tropezar en una acera con Sarah Jessica Parker, para citar unos pocos ejemplos.

Lo sorprendente para mí fue cuando el actor miró hacia nuestro grupo y exclamó: “Omar…!”

Richard Thomas y Omar Martínez. Foto: Eufrates del Valle.

Richard Thomas y Omar Martínez. Foto: Eufrates del Valle.

A penas me dio tiempo enfocar aquel encuentro entre Richard Thomas y mi amigo Omar Martínez. El estimado Renso León, precavido como todo aquel que comienza a entregarse a la pasión de la fotografía, tenía encendido el flash de su cámara y logró una mejor foto del actor con Omar, aunque de espaldas.

Omar Martínez y Richard Thomas. Foto: Renso León.

Les dejó aquí algunas imágenes de la primera noche de este año, cuando mis amigos y yo nos estrenamos como paparazzi.

Foto: Emily K.

Omar Martínez y Natacha Herrera. Foto: Renso León.

Foto: Natacha Herrera.

Wednesday, January 6, 2010

ARQ. CHEO MALANGA: EL TEMPLETE


"El Templete"

Por: Arquitecto Cheo Malanga
Fotos: Sargento Arencibia


Hoy visitaremos uno de los símbolos más representativos de la Habana, El Templete.


El Templete es un edificio neoclásico erigido en el lugar donde se celebraron, a la sombra de una Ceiba en 1519, la primera misa y el primer cabildo tras el traslado de la villa desde la costa sur cercana a Batabanó hasta el lugar que ocupa actualmente. La idea de construir el monumento fue del Capitán General Francisco Dionisio Vives.


Para conservar la memoria de aquel hecho también se erigió en el lugar un obelisco, el mismo que hoy se ve en el centro del enverjado que está al frente del Templete.



La construcción del pequeño templo neoclásico comenzó el 21 de Noviembre de 1827 y culminó el 19 de marzo de 1828. Los planos de construcción fueron ejecutados por el coronel Antonio María de la Torre y Cárdenas.


La fachada principal está conformada por un pórtico de seis columnas dóricas, sosteniendo un friso decorado y un frontón prominente con una inscripción conmemorativa de la inauguración. El techo plano y cornisa amplia, zócalos áticos y los pisos interiores están confeccionados en mármol. La puerta principal es de hierro y gira sobre ruedas de bronce. El artífice de toda la herrería fue el joven D. Francisco Mañón, natural de la Habana.



En el interior de El Templete se muestran tres cuadros al óleo que cubren sus paredes, pintados por el célebre Juan Bautista Vermay. El cuadro del frente representa la misa celebrada el 18 de marzo de 1828. El de la izquierda representa el suceso que se recordaba y el cuadro de la derecha representa la celebración del primer cabildo. Se encuentra también una estatua del almirante Cristóbal Colón, en su condición de descubridor, para los españoles, del continente americano.


Cada 16 de noviembre, decenas de habaneros colman El Templete para festejar la fundación de la villa, que nació en 1519 con el nombre de San Cristóbal de La Habana. Según la tradición, si se le dan tres vueltas al tronco de la Ceiba y se pide la realización de un deseo personal, pronto se hará realidad.











Fotos: Sargento Arencibia, desde la Habana, especial para El Imparcial Digital.

Tuesday, January 5, 2010

PEOPLE AND THE SNOW













Fotos: Eufrates del Valle.

Monday, January 4, 2010

EXHIBICION DE ENERO: “DISTORTIONS”

A todos los lectores de El Imparcial Digital les deseamos un feliz año nuevo.

Galería Boutique La Escolástica muestra durante este mes una interesante serie de nuestro editor y fotógrafo Eufrates del Valle, distorsiones convertidas en arte.

Hoy inauguramos “Distortions”, la exhibición del mes de enero en

GALERIA BOUTIQUE LA ESCOLASTICA

Sunday, January 3, 2010

LAS DAMAS DE BLANCO: OTRO NUEVO AÑO SIN SUS FAMILIARES


A esas mujeres valientes que recorren la Quinta Avenida de la Habana todos los domingos vestidas de blanco, en silencio, portando un gladiolo, desafiando a la dictadura mientras le piden al mundo que se solidarice con la liberación de sus esposos, padres, hijos, hermanos, amigos, presos por el solo delito de querer pacíficamente libertad de expresión, elecciones libres y una vida digna para el pueblo cubano. Para estas mujeres, con toda admiración, dedico un gladiolo cada domingo.


Blogs amigos que portan esta ilustración en solidaridad con las Damas de Blanco.


Saturday, January 2, 2010

PLUTARCO REVELA EL SECRETO DEL CHA CHA CHÁ


Querido Éufrates:

Acabo de regresar de todas las celebraciones, invitaciones y comidas de estas fiestas… y para colmo hubo un eclipse con luna redonda y brillante, oscurecida por momentos, que me puso a pensar… pero no quiero ni acordarme porque son cosas de la naturaleza.

Ay Éufrates, lo que sí te cuento es que perdí la cabeza y los pies bailando Cha Cha Chá. Me gusta bailar y no te puedo negar que este ritmo tan cubano está entre mis preferidos por muchas razones: cadencia, cómo se marcan los pasos y porque conocí y entrevisté a su creador, el maestro Enrique Jorrín, violinista y director de su orquesta.


Jorrín era de esas personas bonachonas, risueñas, dicharacheras y tan gentiles y afectuosas que sus músicos sentían un especial cariño por él. Perteneció a la famosa orquesta de Arcaño y sus Maravillas donde aprendió el abc de la música popular y luego pasó a la orquesta América, institución donde a principios de los años cincuenta creó esa nueva forma musical bailable llamada Cha Cha Chá. La engañadora, El alardoso, El Túnel, Osiris y muchos temas más hicieron bailar a millones de cubanos y era común en los Jardines de la Tropical escuchar los pies de los que iban a disfrutar de su música.


Yo estaba muy interesado en conocer el porqué del nombre Cha Cha Chá y Jorrín siempre me decía: “Ponle atención al baile y te darás cuenta”. Pero nada, era un acertijo que no lograba descifrar. Cuando lo vi nuevamente le dije: “Maestro, no logro saber el origen del nombre. Sonrió y me señaló. “Eres poco observador. Cuando bailas los zapatos rozan el suelo y dicen cha cha cha… escucha…” (Marcó los pasos y claramente se oía lo que me había dicho). Luego agregó:

“Te lo cuento todo. En un bailable que hacíamos por la tarde, acabados casi de comer y con un calor tremendo, la orquesta se fue atrasando en el ritmo y cuando me vine a dar cuenta la gente bailaba arrastrando los pies y dejaba oír ese sonido. Retomé rápidamente las riendas de la orquesta, pero el bichito del sonido se me quedó en la cabeza hasta que al fin le di forma… ese es el secreto”.



Miles de oyentes escucharon sus palabras porque estaba en vivo en un programa radial que yo conducía. Le prometí que los oyentes serían discretos con su secreto. Él soltó una carcajada y me dijo con picardía: “eso no te lo crees ni tú”.

Desde ese día bailo Cha Cha Chá un poco en su honor y porque me gusta mientras lo hago compartir con Jorrín su secreto. “Toma chocolate, paga lo que debes…”

Un abrazo, tu amigo Plutarco