Saturday, January 2, 2010

PLUTARCO REVELA EL SECRETO DEL CHA CHA CHÁ


Querido Éufrates:

Acabo de regresar de todas las celebraciones, invitaciones y comidas de estas fiestas… y para colmo hubo un eclipse con luna redonda y brillante, oscurecida por momentos, que me puso a pensar… pero no quiero ni acordarme porque son cosas de la naturaleza.

Ay Éufrates, lo que sí te cuento es que perdí la cabeza y los pies bailando Cha Cha Chá. Me gusta bailar y no te puedo negar que este ritmo tan cubano está entre mis preferidos por muchas razones: cadencia, cómo se marcan los pasos y porque conocí y entrevisté a su creador, el maestro Enrique Jorrín, violinista y director de su orquesta.


Jorrín era de esas personas bonachonas, risueñas, dicharacheras y tan gentiles y afectuosas que sus músicos sentían un especial cariño por él. Perteneció a la famosa orquesta de Arcaño y sus Maravillas donde aprendió el abc de la música popular y luego pasó a la orquesta América, institución donde a principios de los años cincuenta creó esa nueva forma musical bailable llamada Cha Cha Chá. La engañadora, El alardoso, El Túnel, Osiris y muchos temas más hicieron bailar a millones de cubanos y era común en los Jardines de la Tropical escuchar los pies de los que iban a disfrutar de su música.


Yo estaba muy interesado en conocer el porqué del nombre Cha Cha Chá y Jorrín siempre me decía: “Ponle atención al baile y te darás cuenta”. Pero nada, era un acertijo que no lograba descifrar. Cuando lo vi nuevamente le dije: “Maestro, no logro saber el origen del nombre. Sonrió y me señaló. “Eres poco observador. Cuando bailas los zapatos rozan el suelo y dicen cha cha cha… escucha…” (Marcó los pasos y claramente se oía lo que me había dicho). Luego agregó:

“Te lo cuento todo. En un bailable que hacíamos por la tarde, acabados casi de comer y con un calor tremendo, la orquesta se fue atrasando en el ritmo y cuando me vine a dar cuenta la gente bailaba arrastrando los pies y dejaba oír ese sonido. Retomé rápidamente las riendas de la orquesta, pero el bichito del sonido se me quedó en la cabeza hasta que al fin le di forma… ese es el secreto”.



Miles de oyentes escucharon sus palabras porque estaba en vivo en un programa radial que yo conducía. Le prometí que los oyentes serían discretos con su secreto. Él soltó una carcajada y me dijo con picardía: “eso no te lo crees ni tú”.

Desde ese día bailo Cha Cha Chá un poco en su honor y porque me gusta mientras lo hago compartir con Jorrín su secreto. “Toma chocolate, paga lo que debes…

Un abrazo, tu amigo Plutarco



5 comments:

Josemi said...

Muy interesante el articulo, amigo Plutarco. Espero que en futuras entregas sigas compartiendo con nosotros tus amplios conocimientos sobre la música de Cuba, ese tesoro de la humanidad.
Un abrazo y feliz año nuevo a todos

Eufrates del Valle said...

Gracias querido Plutarco por revelar el secreto. Nunca habia oido esta anecdota del maestro Jorrin. Coincido con el estimado Josemi, que a menudo compartas con nosotros todas esas experiencias que tienes sobre la musica cubana. Un feliz 2010!

Aguaya said...

Mi mamá, cuando yo era una niña de unos 8 ó 9 años, me enseñó a bailar bien 3 ritmos: Paso Doble (ella bailaba español cuando chiquita), Mambo y Cha cha chá. A mí me gustaba más éste último... :-)

Saludos a Plutarco y para ti, Eu!!

Taoro said...

Nada mejor para comenzar el año nuevo que a ritmo de cha cha cha.
Muy buen articulo, felicidades Plutarco.

Marta G. said...

Gracias Plutarco por revelar el secreto de este ritmo tan sabroso, hasta mi hija que salió de Cuba con 6 años y hoy que es toda una mujer le encanta bailarlo, asi que espero un dia puedas tirar un pasillito con ella, y por su puesto conmigo... un abrazo