Cada ser humano lleva su historia en una maleta intangible, sin sospechar que otras personas desconocidas hasta entonces cargan también similares lugares, olores, imágenes asociados a sus recuerdos. Un día dos seres coinciden y se sorprenden de cuantas cosas en común tenían.



Foto de carné tomada en Las Villas en mayo de 1980 para un pasaporte que nunca le dieron. Un peine y esta foto fueron todas sus pertenencias durante la travesía Mariel-Key West. ¿Bajo cuáles circunstancias saliste de Cuba?
“Salí de Cuba en el año 1980 durante el éxodo del Mariel. Fui el único de mi familia que decidió dar ese paso en aquel momento. Era menor de edad y los trámites se complicaron ya que mi madre se negó en un principio a darme el permiso.
A las pocas horas de haber presentado mi salida, fui víctima de un masivo acto de repudio en plena calle, donde fui humillado verbalmente y fuertemente golpeado frente a mi escuela.
Los que no éramos de La Habana, no podíamos ir por nuestra cuenta a dicha ciudad en esa etapa. Teníamos que depender de un transporte destinado a llevarnos, junto a nuestros expedientes y demás papeleos donde aseguraban -desde provincia- que éramos ‘escoria legítima’. Esta espera tardó más de dos semanas, lo cual no parecería tan largo si no hubiera tenido que mantenerme escondido en varios sitios, a veces hasta que llegara la noche para poderme escurrir entre las sombras de los portales del Prado cienfueguero hasta llegar a mi casa, para volver a perderme antes de que amaneciera”.
Central Park, 1988. Earth Day.¿Cómo era aquel New York donde pasaste el cultural shock?
“Francamente, no fue tal cultural shock. Vine de Cuba muy consciente de que me enfrentaría a un nuevo país, a un nuevo idioma, a un nuevo modo de vida y lo asimilé muy bien. Extrañaba a mi familia, a mis amigos y a mis perros, pero nunca a Cuba como tal. La Cuba que conocí no me había gustado ni un poquito. Había sido el lugar donde desde que nací me trataban de adoctrinar con una ideología que no me gustaba, que no era la que mis padres hubieran preferido para mí. El país donde un extranjero es el único que tiene derecho a ser libre. El país que me golpeó cuando quise irme. Mi país, que me prohíbe tocar su suelo.
Rolando Pulido. New York 1982.New York ha sido mi casa desde que llegué, aquí me hice hombre, maduré y espero morir también en esta, mi ciudad.
El New York de aquel verano de 1980 era muy diferente al de hoy. Era el primer año de una nueva década y quedaba todavía la cultura de los setenta. Me divertí muchísimo, todo era nuevo para mí, salía todos los días y las noches y en poco tiempo me sentí en casa”.
De la serie Cuban E-volution.¿Qué representa para ti el descubrimiento de una sociedad cubana virtual, libre, heterogénea, creativa y activamente crítica con la dictadura de Fidel y Raúl Castro?
“Ellos representan para mí la verdadera Cuba. Las voces sin miedo y sin censura. Son las voces de muchos años de opresión que han encontrado la válvula de E-escape.

No sólo cuentan sus realidades en sus blogs, sino que alientan a otros ciudadanos a expresarse libremente de igual manera. Ellos son los promotores de la sociedad civil cubana y merecen todo mi respeto, solidaridad y apoyo”.
Untitled.Como artista plástico trabajas la pintura y el diseño gráfico. ¿Cómo describirías el binomio placer/resultados de ambos medios de expresión en tu vida?
“Es difícil describir algo que has hecho siempre, algo que es natural en ti. Aprendí a dibujar antes de aprender a leer.
La pintura es algo que disfruto inmensamente, es algo muy íntimo, muy personal. El diseño gráfico ha sido mi modo de sustento por casi toda mi vida y es algo que también disfruto mucho. Considero que un buen gráfico tiene más poder que mil palabras y es por eso que me esfuerzo en poner mi granito de arena en promover la democracia en Cuba y también para denunciar las injusticias del régimen castrista.
The Big Tit in the Sky.En muchas ocasiones trato de combinar el dibujo y el trabajo gráfico digital para darle más autenticidad al producto final, dependiendo del tema. Otras veces prefiero hacer diseños muy simples para no perder el momento noticioso, cuando se trata de algo urgente como podría ser el arresto de un disidente en la isla.
Por muchos años busqué la manera más eficaz de denunciar las atrocidades que suceden en Cuba por parte del gobierno y encontré que es a través de mi trabajo gráfico. Hoy gracias a la Internet, puedo compartir mi trabajo con otros cubanos en muchas partes del mundo, incluso de dentro de la isla y hacer proyectos juntos, lo cual me da la seguridad de que la sociedad civil en Cuba está creciendo cada día.
Me siento muy conforme con lo que hago. La vida me dio un talento que disfruto enormemente y más aun, porque me ha servido para ayudar a mis compatriotas. Solo me falta la libertad de Cuba para ser plenamente feliz y esta vez, sé que ese día está muy cerca”.




