
“Juana la cubana”
Por: Arquitecto Cheo Malanga
Hoy viajaremos a La Habana para homenajear a un patrimonio vivo de nuestra cultura, recordar, reír y bailar al ritmo de una diosa negra, la reina de los cabarets de Cuba......Juana Bacallao, la show woman más célebre que ha dado nuestro país.
Su nombre es Neris Amelia Martínez Salazar y nació en 1923 en una humilde casa de la calle Lealtad, la #123, municipio Centro Habana. Su nombre artístico se lo debe a Obdulio Morales, compositor, pianista, musicólogo y director de orquesta cubano.

Viví durante veinte años a sólo unas cuadras del apartamento de Juana Bacallao, en el bullicioso barrio habanero mencionado. Desde pequeño fui testigo de su sensual andar, extravagante vestimenta y diversidad de pelucas.
Cuando Cheo era niño y la veía actuar en algún programa de televisión, siempre lo desconcertaba ver como aquella mulata de baja estatura, algo pasada de peso, con un áspero timbre de voz y sin grandes condiciones para el canto, recibía enormes ovaciones al final de cada actuación. Luego comprendí que su enorme éxito no consistía en su talento y entrega músical, sino en que ella representaba la auténtica expresión y esencia del cubano.

Juana Bacallao era la atracción del Salón Rojo del Hotel Capri, allí ofrecía su peculiar voz, eróticos gestos corporales e imprevistas ocurrencias. Su espontaneidad y pícara imaginación eran el atractivo principal de aquel famoso espectáculo. Durante su extensa carrera artística ha cantado con la Orquesta Anacaona, Bola de Nieve, Elena Burque, recorrido cientos de escenarios internacionales y (aunque no lo crean) causado la admiración y el asombro del mismísimo rey del pop Michael Jackson, durante una actuación del show Tropicana en Los Angeles.

Hay quienes le atribuyen una famosa anécdota que nunca supe si fue cierta o no, pero viniendo de Juana no lo dudo. Dice la leyenda:
Al final de una recepción en el Comité Central, donde habían sido invitados a actuar Juana y su Banda Tiemblatierra, cuentan que el Comediante en Jefe llamó a Juana para que se sentara junto a él y conversar. Un rato después, ya avanzada la noche, Juana observó como el Comediante en Jefe comienzó a dar pestañazos, y le dijo:
-Oye Fidel, ¿por qué no te vas a dormir?
El Comediante en Jefe no dió crédito a lo que escuchó y le preguntó...¿qué dijistes?
-Sí chico, que te vayas a dormir, que te estás cayendo de sueño y mañana tienes que trabajar...... ¡Y luego no quiero que le eches la culpa a Juana...!

En la calle Neptuno, esquina Lealtad, existía una cafetería con un pequeño mostrador llamada (si la memoria no me falla) Café Serrano; por allí solía pasar Juana a tomar café diariamente entre las dos y tres de la tarde. Mientras Juana saboreaba su habitual taza de café, se podía disfrutar por unos minutos de uno de los mejores espectáculos humorísticos de la Habana, totalmente gratis.
Yo disfrutaba observándola, porque no sólo me divertía tratando de adivinar cuántas capas de polvo facial se había aplicado ese día o cuántos minutos más resistirían aquellos zapatos, de 4 pulgadas de tacón, el exceso de carnes frontales y traseras que exhibía orgullosa; también me deleitaba con las ocurrencias y expresiones espontáneas que disparaba a cada segundo.

Pero no estaría completo este homenaje sino comparto con ustedes una anécdota personal, que he mantenido en secreto por mucho tiempo y muy pocas personas allegadas conocen........el día que recibí un piropo de la mismísima Juana Bacallao.
Una tarde, mientras Juana saboreaba su humeante taza de café recién colado y pasaba yo justo frente a la cafetería, observé como se apresuraba en beber el último sorbo para dirigirme una pícara mirada y gritar a todo pulmón, delante de unas 10 personas que la rodeaban.......
¡¡¡¡Coñooooo, qué bueno está el blanco ese!!!!
Busqué ansioso, con la timidez que caracterizaba mis 20 años de edad, a mi alrededor deseando no ser yo la víctima de aquel atronador piropo, y las estruendosas carcajadas que lo secundaron....pero, desafortunadamente, no había nadie más a la redonda. Confieso que fue la primera y única vez que una mujer me ha dirigido un piropo de una forma tan eróticamente desordenada.
A finales de los 80, el músico Fito Olivares escribió la canción “Juana la Cubana”, inspirado en nuestra popular diva, que fue todo un hit en los 90 interpretada por Las Chicas del Cán. Juana nunca estudió música pero aún así toca el piano, la batería y las tumbadoras.
Muchas gracias Juana, por entregar tu inimitable arte y por las incontables sonrisas que has sabido arrancar a cada cubano con tus divertidas actuaciones......la vergüenza por aquel atronador piropo la atesoro con mucho cariño, aunque no te la perdono.