Thursday, January 8, 2009

MOVADO FRENTE AL LINCOLN CENTER


A veces me pasan cosas raras. Supongo que igual que a todo el mundo, pero con la ligera diferencia, quizás, de lo muy seguido. Les cuento.


En la intersección donde se cruzan las avenidas Broadway y Columbus con la calle 64, en el Upper West Side de Manhattan, justo frente al Lincoln Center, hay un espacio triangular con un pequeño parque llamado Dante, que cuenta también con una extraña escultura.

Llevo diez años contemplando la misma desde el asiento de un carro esperando el cambio de luz en un semáforo o al bajarme de un taxi –siempre apurado- en el Lincoln Center. Finalmente, la semana pasada me animé a ir en subway para tomarle fotos y escribir este post.


Nunca antes, en toda mi vida, había escuchado el nombre de Gedalio Grinberg, cuando leí en la base de la escultura la inscripción con los detalles.


Disponiéndome el martes a escribir sobre ella, leo en El Nuevo Herald la noticia del fallecimiento de Gedalio Grinberg, dueño del exclusivo imperio de los relojes Movado, cubano-judío por demás. Casualidades, dirían unos. Inexplicable cruce energético, explicaría yo, aunque con el -hasta entonces- desconocido para mí Gedalio Grinberg, lo único que podría unirme es mi viejo Movado que uso desde 1997, por su exactitud a toda prueba. Y aquello de la cubanía.


Timesculpture at Lincoln Center es una pieza de cuatro relojes Movado montados en tres caras verticales en forma oblicua trianguloide, de bronce, sobre una base de granito de igual forma. Una de las caras contiene dos de los relojes, como apreciaron en la foto anterior.


Su escultor: el distinguido Philip Johnson, arquitecto con importante huella en New York, a quien le dedicaré un post con fotos de sus obras más conocidas en esta Isla, imágenes que espero tomar en cuanto la temperatura sea más benigna.


El trabajo arquitectónico de Timesculpture at Lincoln Center estuvo a cargo del propio Philip Johnson, conjuntamente con Alan Ritchie.


Al tomar las fotos obvié los ángulos que mostraban el Lincoln Center, pues el Centro de las Artes está en reparaciones, y unas ordinarias tapias de construcción desbalancearían la rara armonía de esta obra escultórica, con condimento cubano, tan bien integrada a la arquitectura del área.



Fotos: Eufrates del Valle.


13 comments:

A Cuban In London said...

Impresionante, interesante y siempre inspirador. Me encantan estos 'snippets' de tu vida en Nueva York. El fenomeno al que te refieres se llama "sincronicidad" (synchronicity en ingles) y como mencionas es muy extran-o. Hay personas mas propensas y yo, afortunadamente (o desafortunadamente, dirian otros) me cuento entre ellas.

Saludos desde Londres.

Anonymous said...

lo que te sucedió es mágico...
Honor al creador de los relojes Movado, cubano ilustre.
Buen Día!

Anonymous said...

El azar concurrente, Maestro, el azar concurrente que diría el asmático decente.

Zoé Valdés said...

Una excelente pieza, de arte, y espiritual. No lo sabía y le agradezco enormemente la información, Don Eufrates.

Aguaya said...

Cosas de esta vida azarosa... Qué interesante, Eu!
Cuban, me dijeron una vez que eran un tipo de "premoniciones" y que así es: hay personas que son más propensas a tenerlas que otras, que lo aceptara como algo normal. Bienvenido al team, Eu.
Ah, no, no sé lo que pasará en la Isla en los próximos 20 an~os ;-)

Anonymous said...

Eufrates:
Como se aprende con estos paseos por su ciudad.
No se imagina que orgullo siento cuando descubro a un cubano en una posición encumbrada.

Anonymous said...

Ji,ji, a mi también me pasa mucho eso, pero la verdad es que no me ha servido de mucho.
Eufrates, dígale al arquitecto que no encontré las diapos, pero si descubrí otros "tesoros" y para que vea si me pasa, un Movado que herede de mis mayores y que daba por perdido apareció, y hoy se me aparece usted con esta historia, no si cuando yo lo digo...!

Tuta "la azaroza" ji, ji

Anonymous said...

Este tipo de post es lo que hace que este blog enganche, cree adicción. Niobe.

Güicho said...

Esas cosas pasan a quien le tiene que pasar.

Ambos, objeto y sujeto, eran desconocidos para mí. Gracias, don Eufrates.

Por cierto, mi abuelo, que no era judío ni rico, también dejó un reloj en un parque. Se dio cuenta al llegar a la casa, y cuando volvió al parque ya no estaba. Tuvo que comprar otro.

Isis said...

Como dice Güicho, estas cosas le pasan a quien le tiene que pasar!
Eufrates, este post, texto y fotos, indisolubles, es arte en sí. Y espíritu, como tú.

Anonymous said...

Güicho siempre la pone. Sandokán.

Anonymous said...

La anécdota del abuelo de Güicho es de destimbalarse de la risa. Despojo Chipojo.

Isbel Alba said...

Eufrates, ¡qué placer leer estos post! Gracias por ilustrarnos.

Cuban, Aguaya, a mi me pasan esas cosas de la sincronicidad. Ya lo acepto como algo natural, pero he tenido cada experiencias que no se las deseo a nadie... El fenómeno me interesa mucho. Si alguien me puede recomendar algo que leer al respecto lo apreciaría mucho.

Lo del abuelo del Güicho, ¡simplemente insuperable, jajajaja!

Saludos desde Montreal.