Wednesday, July 22, 2009

ARQ. CHEO MALANGA: ADIOS AL “INFANTIL”


"Adiós al Hospital Pedro Borrás Astorga"

Por Arquitecto Cheo Malanga
Fotos: Chiquitica Rubalcaba.


Quienes nacimos y vivimos parte de nuestras vidas en un sistema donde la destrucción y la indolencia forman parte de la cotidianidad, fuimos adquiriendo poco a poco una extraña “habilidad” de ir perdiendo la capacidad de asombro y sensibilidad ante los progresivos restos de una ciudad. Sin embargo, debo confesar que las recientes imágenes del Hospital Pedro Borrás Astorga, antiguo Hospital Municipal de la Infancia de La Habana, me han asombrado y conmovido profundamente. Nunca imaginé que una institución hospitalaria con la historia y significación de este hospital pudiera llegar a alcanzar tal nivel de deterioro y desidia.


El Hospital Municipal de la Infancia de la Habana fue construido en 1933; fue el primer hospital pediátrico de la Habana y un sólido exponente del código Art-Deco. También constituyó una de las primeras construcciones hospitalarias modernas. Su estructura es de hormigón armado y muros de ladrillos revestidos con piedra. Contaba con una capacidad para 500 camas y ofrecía todas las especialidades médico-quirúrgicas infantiles.


El Hospital fue cerrado a fines de los 80. Existen dos versiones sobre las causas del actual estado de la edificación. La primera argumenta que la falta de mantenimiento desembocó en el actual estado de deterioro estructural y que no resulta económicamente rentable su reconstrucción. La otra versión argumenta que la cimentación de la edificación sufrió una importante e irreversible afectación debido a las continuas excavaciones de túneles populares en la zona. Esta fue una practica muy extendida, en la década de los 80, con el pretexto de “proteger” al pueblo ante una “inminente” invasión de los Estados Unidos. Consistía en horadar cuanto montículo existiera en la ciudad para convertirlos en refugios en caso de un bombardeo aéreo masivo proveniente desde los Estados Unidos.


Pero hoy no pretendo buscar las causas del actual estado de esta edificación ni a sus responsables, que indudablemente todos conocemos. Sólo deseo compartir con ustedes las tristes imágenes, quizás las últimas, antes de su inminente demolición y el dolor por la pérdida de un valioso ejemplo de nuestro patrimonio arquitectónico.

Se nos va uno más…..









Fotos: Chiquitica Rubalcaba, desde la Habana, especial para El Imparcial Digital.

Tuesday, July 21, 2009

EL SUEÑO DE LA PATADA A LA LATA

Ilustración de Omar Santana, especial para El Imparcial Digital.

Fue un sueño, de esos vívidos que convencen; estaba allí y no en la cama donde mi cuerpo reposaba blando y sin conciencia. Había regresado a aquel reparto habanero donde dejé mi infancia y adolescencia, y escuchaba a los vecinos hablar en susurros. Pero, sus rostros me eran ajenos. Al rato apareció mi amiga H., única sobreviviente del pasado, y me habló también en susurros. Esa noche le darían la patada a la lata, aunque nadie se atrevía a contarme porque yo era un forastero. No recordaba qué era una patada y mucho menos una lata, pero la escuché en silencio. Esa noche, explicó mi amiga H., todos los ancianos del barrio saldrían con una lata a la calle a darle patadas. Los más débiles golpearían la lata con un hierro. Iban a protestar por sus cocinas vacías, pero no podían magullar más sus viejas cazuelas. La mayoría de los jóvenes habían partido; unos cuantos rezagados pararon en la cárcel. Los pocos que quedaban vigilarían desde las ventanas y uno de ellos, nieto de un coronel, avisaría por internet a unos amigos en el extranjero para que publiquen los acontecimientos. Los viejos, me dijo H., estaban obstinados de discursos y miserias, y no querían ver más a sus hijos y nietos irse en una balsa o arrastrados a una prisión. Ellos lo habían perdido todo y sabían que, si el ejército, la policía o las brigadas rápidas les daban golpes, el dolor de esos golpes físicos nunca superarían el dolor que llevaban en el alma. Le pregunté a H. qué haría ella. Me miró con la vista ausente y me dijo: “Soy ya parte de los viejos, Eufrates; de mis cuatro hijos tres están afuera y no conozco a ninguno de mis nietos. Al que me queda le dije que obseravara todo por la ventana, y si me pasaba algo, que contara...”
A las ocho en punto, enfatizó H., ella también estaría dándole la patada a su lata. Le pedí una lata a H. y en el momento que me la daba comenzó el odiado ruido del despertador.


Monday, July 20, 2009

RE-EDITAN EN CUBA “LA GALLEGA” DE JESUS MASDEU REYES


Me entero por la dilecta amiga y lectora de este espacio, Frida Masdeu, que Cuba había re-editado la novela ‘La gallega’, publicada ochenta años atrás por su abuelo Jesús Masdeu Reyes (1887-1958). El enlace con la noticia que Frida me envía es de un artículo de Granma firmado por Sonia Sánchez, con fecha del 28 de abril del 2008, titulado ‘Un homenaje a la mujer en todos los tiempos’.

Pero, en la escueta biografía que la articulista expone de Jesús Masdeu Reyes, faltan datos. Uno de los ausentes es que el escritor era Jefe de Publicidad de Palacio durante el gobierno de Batista, cargo que ocupaba al morir el 28 de enero de 1958.

¿Por qué desempolvan al escritor en estos momentos, cuando por 50 años Jesús Masdeu Reyes ha sido borrado de la historia y la literatura cubana? Su nieta Frida, quien salió de Cuba en 1968 y actualmente reside en Connecticut, responde:

“Mi abuelito, el profesor Masdeu, fue un hombre de ideas liberales y sociales avanzadas para su época. Por ejemplo, su novela ‘La raza triste’ causó sensación en los años 20 por el tema de la separacion racial en su oriundo Bayamo. Pienso que los castristas lo tomaron como banderilla para congraciarse con los españoles, que fueron quienes pagaron la re-edición digital de la novela. Pero, desconcen o silencian que abuelito también escribió a finales de los 50 varios artículos en Bohemia llamando cuatreros a los barbudos de la Sierra Maestra, hasta que Quevedo lo confrontó”.

La noticia de la re-edición de ‘La gallega’ le deja un sabor agri-dulce a Frida. Ella explica:

“La re-edición per se me alegra. Pero me molesta que se oculten partes de su historia como una premisa para su publicación”.

Jesús Masdeu Reyes fue autor de varias novelas y ensayos periodísticos, y profesor fundador de la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling. Recibió el Premio Juan Gualberto Gómez en el año 1947 y Segundo Premio en la categoría de Reportaje en 1949, entre otros.

“Mi familia siempre lo recordó -y me lo trasmitió- como un intelectual con una postura liberal, que rechazó la separación racial y fue un gran defensor de los derechos de las empleadas domésticas, por ejemplo. Yo era pequeña cuando falleció, pero me acuerdo de él como un hombre alto, elegante y muy dulce”.
A mi pregunta sobre dónde quedaron todos los papeles y documentos de su abuelo Jesús, Frida responde:

“Antes de salir al exilio, su hija Ara -mi mamá- donó todos los papeles de abuelito a la Biblioteca Nacional. Como mi padre en ese momento era un preso político en la Isla, cuando la gente del CDR vio a las personas de la Biblioteca Nacional sacando cajas de mi casa, le advirtieron que tuvieran cuidado porque mi mamá era una gusana empedernida”.
Frida me cuenta que el único ejemplar de ‘La raza triste’ que ha podido ver con sus propios ojos, se encuentra en la Biblioteca Sterling de la Universidad de Yale. Lamentablemente, ella no pudo encontrar fotos de su abuelo para este trabajo.


Al centro con el bebé en brazos, Ara, hija de Jesús Masdeu. A la izquierda de Ara, Frida. Cuba, 1962.


Sunday, July 19, 2009

LAS DAMAS DE BLANCO: "JULIA" por Yolanda Huerga


A esas mujeres valientes que recorren la Quinta Avenida de la Habana todos los domingos vestidas de blanco, en silencio, portando un gladiolo, desafiando a la dictadura mientras le piden al mundo que se solidarice con la liberación de sus esposos, padres, hijos, hermanos, amigos, presos por el solo delito de querer pacíficamente libertad de expresión, elecciones libres y una vida digna para el pueblo cubano. Para estas mujeres, con toda admiración, dedico un gladiolo cada domingo.


“Julia”

Por Yolanda Huerga

A Julia Núñez la conocí antes de los sucesos de la Primavera Negra de Cuba, en una recepción que el 15 de enero de 2000, Vicki Huddleston, entonces embajadora de EE.UU en La Habana, ofreció por el aniversario del nacimiento de Martin Luther King. Recuerdo, diáfanamente, mi pánico cuando a los pocos días la Mesa Redonda de la Televisión Cubana acató como tema esta reunión y nombró a todos los “cabecillas contrarrevolucionarios” que habían asistido, endilgándoles los más oprobiosos comentarios. Julita no era una activista de la oposición pacífica, pero padecía como yo, los temores de estar casada con uno de ellos.
Tres años después, su esposo Adolfo Fernández Saíz, traductor y periodista independiente dentro del movimiento opositor cubano, una de las figuras más respetadas, fue detenido y condenado en juicio sumario a 15 años de prisión.



Julita es modesta y de una firmeza inalterable. No es de las damas más conocidas, sin embargo ha participado siempre en cada marcha, en cada protesta, en cada reunión. Ha estado desde esos primeros días en que no soñábamos ser conocidas internacionalmente, ni ganar premios.

Después que nuestra familia se estableció en Miami, continué el contacto frecuente con las Damas de Blanco. Generalmente llamaba a Julita por la mañana, pero ella casi nunca se encontraba en casa. Un día se lo reproché llamándole “callejera”. Ella entre risas me explicó: “parece que ya has olvidado lo penoso que resulta conseguir los alimentos en Cuba. Cuando comienzo el día, en lo primero que pienso es qué cocino, cómo cumplo con esta titánica faena”. Nos reímos ambas y quedé pensando en las dificultades que afrontan mis amigas.

En Cuba se padece la congoja cotidiana de despertar y pensar, no en la libertad ni en el futuro, sino en cómo sobrevivir: cuando una persona decide comportarse sin máscaras y defender los derechos de sus compatriotas, no sólo arriesga su propia vida y su libertad, también la estabilidad de los suyos que pasan, del mismo modo, a convertirse en marginados sociales. Por ende, se padece no sólo la discriminación y el atropello del gobierno, sino que se dificulta aún más conseguir las provisiones, pues los vendedores del mercado negro, mayor fuente para conseguirlas, huyen de tí y de tu casa como de una peste, pues conocen la vigilancia a que son sometidos los opositores pacíficos.
Las mujeres de los presos añaden a esta carga, la necesidad de acopiar provisiones en suficientes cantidades para dos o tres meses, período establecido por las autoridades cubanas para la entrega de la indispensable “jaba” a los prisioneros políticos: sábana, toalla, jabón, cuchilla para afeitarse, peine no porque los pelan al rape, frazada para limpiar el piso, cloro o aromatizante para limpiar la celda para que puedan aliviarse un poco de los horribles hedores. Hay que llevarle comida que se conserve por tres meses sin refrigerar: galletas, pan tostado, frutas secas, dulces en conservas, leche en polvo y azúcar.

Y todos estos avituallamientos cuestan días y días, largas caminatas por las tiendas en divisas y por los contactos del mercado negro para conseguirlos.
Después, cuando sea la fecha de la visita y con un boleto que te haya costado interminables días y noches de espera en las estaciones de ómnibus o trenes reservarlo, pues te irás cargada con el enorme peso de los suministros y el corazón palpitando porque, si la Seguridad del Estado te deja, podrás ver a tu ser querido.

También se llevan libros a las presos, único esparcimiento que se les permite. Estos libros son cuidadosamente inspeccionados por los guardianes carcelarios para evitar que se introduzca cualquier tipo de “literatura no acorde con los principios revolucionarios”.

Los Fernández Saíz son profundamente católicos. Cuando Adolfo fue encarcelado, su familia le llevó en las primeras visitas la Biblia y otras obras de carácter religioso, pero las autoridades carcelarias se negaron a dejar entrar tales “libelos”. Fue una lucha larga. Pero finalmente cedieron, sólo que incluyeron dentro del peso permitido de la jaba, que era de 30 libras, el peso de los libros que se le entraban al prisionero. También esa medida arbitraria venció Julita.

Y Adolfo, en una cárcel de Ciego de Avila, vence a sus verdugos, confortado por Dios.

Saturday, July 18, 2009

HUEVO FRITO QUE ARTE TAMBIEN ES


Sin duda alguna, una de las cosas que más disfruto del Museum of Modern Art de New York es su Sala de Diseño. A continuación apreciarán The Happy End of Franz Kafka’s “Amerika”, de Martin Kippenberger, desde dos diferentes perspectivas. Las imágenes las tomé en la primavera del 2009.



Fotos: Eufrates del Valle.

Friday, July 17, 2009

¡QUE VIENE EL COCO…!


Foto: Chiquitica Rubalcaba, desde la Ciudad de la Habana, especial para El Imparcial Digital. Julio del 2009.

Me cuenta la estimada Chiquitica Rubalcaba que esta valla está situada a la salida de la Terminal 2 del aeropuerto José Martí, o sea, especial para los “gusanos” que regresan cual “mariposas” a visitar y ayudar a sus familiares. El mensaje es tan rídiculo que siento vergüenza ajena.
Al menos deberían actualizar al “coco”.

Thursday, July 16, 2009

VERDE QUE TE QUIERO VERDE...









Fotos: Eufrates del Valle. Central Park, New York. Summer '09.

Wednesday, July 15, 2009

ARQ. CHEO MALANGA: LA CUJAE


“Facultad de Arquitectura”

Por: Arquitecto Cheo Malanga
Fotos: Remigia Tuero

Hoy les presento la Facultad de Arquitectura del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría (ISPJAE). Las instituciones cubanas dedicadas a la enseñanza de la ingeniería y la arquitectura han tenido varias localizaciones desde la fundación de la antigua Escuela de Ingenieros, Electricistas y Arquitectos de la Universidad de La Habana, creada el 30 de junio del año 1900.


La primera localización fue en la Calle Cuba entre Amargura y Tte. Rey, lugar donde se encontraba antes la Escuela Profesional de La Habana y donde radica hoy el edificio del Museo de la Historia de la Ciencia. La segunda se materializó el 7 de mayo de 1902, cuando se trasladó a la colina de la Pirotécnia Militar, donde se estableció la Universidad Nacional, en un edificio construido en el enclave actual de la Universidad de La Habana. La tercera se concretó a finales de 1927 y principio de 1928, cuando se instaló en un nuevo edificio estrenado para la Conferencia Panamericana, donde hoy funciona la Facultad de Física de la Universidad de La Habana. La cuarta y última localización, cuando se inauguró la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría (CUJAE) el 2 de diciembre de 1964, situada en los terrenos del Central Manuel Martínez Prieto en Marianao. Posteriormente, el 29 de julio de 1976, la CUJAE se convirtió en Instituto Superior Politécnico, independiente de la Universidad de La Habana.


El 13 de marzo de 1961 se inauguraron oficialmente las obras constructivas de la CUJAE. Los arquitectos a cargo del proyecto fueron Humberto Alonso, Fernando Salinas, Manuel Rubio, José Fernández y Josefina Montalván. El proyecto de la Ciudad Universitaria se caracterizó por el excelente diseño que fue adaptando los numerosos edificios a los desniveles del terreno y articulándolos mediante galerías.


El sistema constructivo utilizado fue el de prefabricado Lift-Slab. El sistema Lift-Slab se basa en la elevación de los elementos horizontales de un edificio, realizados a nivel del suelo. Los elementos horizontales se construyen unos sobre otros y una vez alcanzada la resistencia necesaria, se procede a la elevación de los mismos hasta su posición definitiva mediante unos gatos hidráulicos colocados sobre las columnas.


El diseño de la Faculta de Arquitectura responde al estilo “brutalista”, un estilo arquitectónico que surgió del Movimiento Moderno y que tuvo su auge entre las décadas de 1950 y 1970. Los materiales a vista y una acentuada expresión de la estructura son sus características fundamentales.


Aunque penosamente hoy no exhibe el cuidado y esplendor de cuando pasamos por sus aulas, espero que los que la hicieron suya durante cinco años de sus vidas, disfruten igualmente este reencuentro con su Facultad de Arquitectura.