Monday, August 11, 2008

WOW!... REGRESA LA FRITA A CUBA

(Imágenes tomadas del post de Alfredo Pong sobre la frita cubana en su blog CubaHumor).

Estoy anonadado. Me enviaron vía email un artículo publicado en Juventud Rebelde el 3 de agosto del 2008, excelentemente escrito por Ciro Bianchi Ross. Es una joya. Un texto extenso sobre la frita cubana antes de 1959 y otros manjares populares, que de sólo leerlo se le hace a uno la boca agua. Salivating, como diría Escolástica, mientras lo leía me preguntaba: ¿Qué pensarán los jóvenes de la Isla de esta remembranza de aquel pasado que, quizás y con suerte, sólo conocen gracias a sus abuelos?

Damas y caballeros: ¡Hay que tener cara de palo! El señor Bianchi Ross retrata, de una forma amena y sugestiva, cómo era nuestra Habana antes de que los Castro tomaran el poder; lleva al lector de la mano por aquella mágica ciudad que dejó de existir hace cinco décadas, esa Habana de “...olores característicos, el olor de las frituras, que rivalizaba con el del aroma dulzón del coñac en las bodegas y el del perfume barato de las tardes”, como el mismo articulista expone.

Wow! ¿Y, qué pasó con esa Habana?

Imagino lo que debe pensar un cubano común de la Isla, ese que posiblemente nunca haya oído hablar de una frita y mucho menos, por ejemplo, de una como las de la cafetería Sergio’s de Miami, donde reviví mi paladar hace 20 años, por aquel entonces amnésico de la verdadera gastronomía popular patria desde aquella “ofensiva revolucionaria” de 1967 ó 1968 que castró –castristamente- el sentido gustativo de la nación.




Casualidad, llamémosle, que el estimado Alfredo Pong, en su blog CubaHumor, recientemente publicó un excelente trabajo sobre la frita cubana. No estoy insinuando que el señor Bianchi Ross haya plagiado a Pong. Nada de eso. Pero, como viví en el monstruo y le conozco las entrañas (no me hablen del monstruo donde vivo, porque de este sus entrañas me encantan), sé perfectamente que si uno de los periódicos de la dictadura -¿de quién más podrían ser?- le dedica un artículo extenso a un tema y le dan todo el espacio que necesita, es porque el mismo ha sido orientado y ordenado por alguna razón truculenta, y no por el placer de recordar al “capitalismo brutal y despiadado”. De sobra sabemos que esa espontánea alabanza de los valores nacionales de la Cuba de antes de 1959, no se publicaría si no estuviese precedida por una “iluminación” ideológicamente oportunista.

Por supuesto, el articulista tiene que mentir, con alevosía, para justificar aquella abundancia destruida por el régimen que, desapareció a la frita cubana por cuatro décadas para controlar el país, y ahora trata de revitalizarla para poder seguir controlando al país. Y, el señor Bianchi Ross, lo hace con refinada sutileza, omitiendo verdades y adornando mentiras. Un ejemplo: “El entonces joven dirigente ortodoxo Max Lesnik llegó a tener seis, una de estas en la estratégica esquina de 23 y 12, en el Vedado”. ¿Estará Bianchi Ross dorando la píldora para que aparezca Max Lesnik –residente de Miami- con una cadena de fritas en La Habana?


También pregunto: El siguiente párrafo, donde se refiere al ex-propietario de lo que los habaneros post-1959 conocemos como La Cocinita, ¿es verdad o mentira?: “El Estado, en negociaciones con el propietario con posterioridad a 1959, adquirió El Bulevar, y Panchito se mantuvo como encargado hasta 1965, cuando pasó al Hotel Riviera. Néstor, uno de los hijos de Sebastián, quedó al frente del negocio de Zapata y Paseo, pero lo convirtió en una fonda. Otro de sus hijos, Iván, terminó entregando voluntariamente La Cocinita a Gastronomía. Sebastián Carro Seijido falleció en La Habana, presumiblemente en los años 70”.

Como si los Castro (escondidos en el artículo tras la palabra Estado) hubiesen negociado la eliminación de la propiedad privada en Cuba con los dueños de los negocios, cuando es más que sabido que intervinieron cuanto comercio privado había en el país, repartieron la pobreza para que a casi todos les tocara por igual, y se apoderaron de la Isla tal como aprendieron del padre de uno (y padre adoptivo del otro) cuando el viejo Angel robaba tierras en Birán moviendo las cercas de púa para ampliar sus posesiones de terrateniente. Los hermanos culminaron la tarea de la figura paterna, apoderándose del país desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio.

Por otra parte, el señor Bianchi Ross no se cuestiona, en ningún momento, por qué esa Habana hedonista y vital que él reconstruye en su artículo, donde hasta los pobres tenían su “casa de socorro” en los puestos de fritas, dejó de existir.

Evidentemente, los ideólogos de los hermanos Castro han reparado que es en los blogs de los cubanos libres donde se está reconstruyendo la verdadera memoria histórica del país, y que cada día más cubanos de la Isla se cuelan en el mundo digital para leer lo que ellos han prohibido por cincuenta años. Me consta, porque el sitemeter no miente.

Según el señor Bianchi Ross, la frita cubana dejó de existir en nuestro país porque: “Se la tragó la hamburguesa”. Debo reconocer que este Pinocho de Juventud Rebelde –por mucho respeto que intelectualmente le puedan tener algunos lectores- hasta tiene sentido del humor... humor prieto. No, para él no fue aquella “ofensiva revolucionaria” de 1967-1968 la que acabó, no sólo con la frita, sino con todo tipo de iniciativa privada que pudiese darle una alternativa alimentaria y de bienestar al pueblo. ¡A la frita se la tragó la hamburguesa! Hasta donde tengo entendido, la hamburguesa (después de “irse del país” en los sesenta) salió a andar nuevamente la Habana durante la década del noventa, en unas cafeterías estatales que, creo, le decían los McCastro’s. Yo no estaba en la Isla ya, nunca las comí, pero me lo han contado y he visto fotos.

Entonces, le preguntaría al señor Bianchi Ross, cómo justifica él las décadas del setenta y ochenta sin fritas, y sin hamburguesas. ¡Ah! Ahora los Castro quieren resucitar la frita, y el capitalismo ya no es tan malo, siempre que sean ellos quienes estén en el poder.

A ese seductor artículo de Juventud Rebelde le faltaría un último párrafo, donde se diga que los únicos que se tragaron y se siguen tragando las fritas y las hamburguesas y los ostiones y los mariscos y los Elena Ruz y los emparedados que él describe, son los señores feudales Fidel y Raúl Castro, los hermanos que, “literalmente no, de verdad”*, asesinaron a la frita cubana.

*Frase célebre de C.C.

8 comments:

GeNeRaCiOn AsErE said...

nada, que ya se que hoy me voy de cabeza para el Rey de las fritas, porque con tanto pa' y pa'lante, me ha entrado un hambre del carajo.

;)

Anonymous said...

¡¡¡Bravo, Don Eufrates, así se habla!!! Tiene que estar muy mal ese país cuando un lezamiano de la Revista Cuba Internacional (que ya no existe, pro cierto), tenga que dedicarse a escribir sobre la frita (aunque a mi juicio la frita de los Sergio's está a la altura del Ah, que tú escapes), para qué lo voy a engañar, pero este señor tiene que ponerse a escribir de una frita de viento, ¿una frita-imago?, qué vergüenza, y eso para que le paguen en chavitos. Pobre señor Bianchi, qué pene me da su caso. Una joya su post, Don Eufrates. Niobe.

Isis said...

Subscribo punto por punto el comentario de Niobe.
Agrego, si se me permite: !más y más bravos!
Bravissimo.

Taoro said...

!!!Brillante Eufrates!!!.
Para estar acorde con la actual fiebre olimpica, le dire que su post fue....un uppercut al mentón de JR.
Hasta donde llegará el cinismo de esos señores?.
Menos mal que mientras eso termina tenemos a personas como usted que les proporciona estos "nockouts de veracidad".
!!!Oh dios!!!...daría lo que no tengo por ver al "Hombre de las dos Habanas" con un sombrero de cocinero y friendo fritas.
El próximo documental de su hija bien podria ser..."Max, el Rey de las fritas".
Eufrates, en su proximo viaje a Miami, lo invito a una frita cubana.....solo si la acompaña con un juguito de mango y que no sean de las de Lesnik.
Saludos.

Anonymous said...

Pero seran descarados todos esos, Eufrates? Hasta donde puede llegar la hipocresia en Cuba?
Yo pensaba que Ciro Bianchi era una persona mas coherente, pero dime con quien andas- el bandolero del Leznik- y te dire quien eres.

Tuta

A Cuban In London said...

Estoy con asere. Ya me esta entrando un hambre con lo de la frita pa' aca y pa' alla que no la brinca un chivo (ni un carnero).

Excelente post, don eufrates.

Saludos desde Londres.

bustrófedon said...

Muy bueno, Don Eu.

Por cierto, ¿sabía usted cuáles son los dos sistemas que están radicalmente opuestos al sistema socialista?

El sistema nervioso.
Y el sistema digestivo.

Aguaya Berlín said...

Ya yo comí pero la foto que ha puesto Eu me ha hecho la boca aguas...
Me pregunto si a ése seguirán otros artículos sobre el frozzen, el jugo taoro, las medias noches, los panes con croqueta, los sandwishes del Carmelo, etc., etc., etc... Son tantos alimentos los que se fueron del país!!
Gancho al mentón, Eu!!