Monday, August 18, 2008

COCODRILO: PUEBLO PROHIBIDO, INVISIBLE


Hasta donde llega mi conocimiento, en Cuba existen tres comunidades o pueblos prohibidos para el resto de la población: Caimanera y Boquerón, en la Bahía de Guantánamo, y Cocodrilo –originalmente Jacksonville- en la costa sureña de la Isla de la Juventud –originalmente Isla de Pinos-.

Para visitar cualquiera de esas tres comunidades, el viajero tiene que pedir un permiso especial o salvoconducto a las autoridades del Ministerio del Interior, y explicar con lujo de detalles el motivo de dicha visita. De las tres, tuve la rara fortuna de visitar dos: Boquerón, donde no pude tomar fotos, porque el área era una unidad militar frente a la Base Naval estadounidense en la misma Bahía de Guantánamo, y Cocodrilo, de la cual cuento hoy.


La primera vez que oí hablar de Cocodrilo fue cuando, siendo un adolescente en los años setenta, me encontraba becado en una de las tristemente célebres escuelas en el campo de la Isla, y me dieron a escoger: O al surco con la brigada a recoger toronjas, o a otra escuela cercana a enseñarle historia a niños de séptimo grado que no tenían maestros. Y, por supuesto, de maestro se fue el también casi niño Eufrates, a vivir una insospechada experiencia.


Así fue que conocí a unos muchachos que eran casi de mi edad, pero muy atrasados escolarmente, en quienes reconocí un “algo” diferente al resto del estudiantado. Mucho más altos de estatura que el resto de sus compañeros de clases, los jóvenes de este grupo se diferenciaban también por tener cabellos rubios pajizos, ojos claros, piel muy bronceada, y un español cuyo acento yo no lograba identificar con el del resto de los estudiantes. Hasta que un día ellos me explicaron de dónde venían.

Eran los niños de Cocodrilo, una pequeña comunidad en la costa sur de la Isla de la Juventud, alejada totalmente de contacto diario alguno con el resto del país, donde sus padres hablaban español con ellos, e inglés con sus abuelos. Aquellos jóvencitos emanaban un cierto “salvajismo” felino, afortunadamente desprovistos de la vulgaridad que comenzaba a sacar uñas en nuestra sociedad, seres poco comunicativos y metafóricamente silvestres.


Muchos años después, porque el destino eufratiano ha sido así de caprichoso, me subí a una incómoda guagua Girón en Nueva Gerona, junto a un grupo de periodistas y artistas aficionados, a llevarles la “revolución cultural” a los habitantes de Cocodrilo.
El ómnibus tomó dirección como quien va para el Hotel Colony, pero en algún momento que no precisa mi memoria se internó hacia el sur por un terraplén estrecho y polvoriento, flanqueado a ambos lados por una maleza virgen y arisca. La monotonía sólo se rompió al llegar a una posta militar, con barrera como las de las fronteras territoriales o cruces de trenes, ridículamente perdida en aquella solitud casi irreal. Allí, los integrantes de nuestra comitiva entregamos los salvoconductos que previamente nos habían dado en Nueva Gerona, y dejamos nuestros carnés de identidad como rehenes hasta nuestro regreso.


Aproximadamente dos horas después llegamos a Cocodrilo, un caserío de un poco más de doscientos habitantes –según nos informaron oficialmente- sin calles pavimentadas ni elemental planificación urbanística, al menos en aquel entonces. Salvo un par de construcciones de mampostería, como la bodega y el local gubernamental-partidista, el resto del panorama eran unos bohíos emplazados al antojo de sus propietarios y un espectacular paisaje de acantilados profundos y playas solitarias bañados por el mar Caribe. Un paraíso de la naturaleza.


No hice más que poner un pie en aquel caserío invisible de nuestro país, escuché una voz que gritaba: “¡Maestro Eufrates! ¡Maestro Eufrates! ¿Qué hace usted aquí?”. Era Paula, una de mis antiguas alumnas, ya en ese momento casada y con hijos, como la ven en la foto anterior.

Cómo esta comunidad cambió su nombre original, Jacksonville, a Cocodrilo, creo que todavía no se ha aclarado. Pero, Jacksonville fue fundada cuando en 1905 a esas costas llegaron sus primeros habitantes: Una familia de apellido Jackson, que venía de la vecina isla de Gran Caimán.



El señor que ven en la foto es Modril Jackson, quien era un niño en 1905 cuando su familia se instaló en suelo cubano. Como el viejo Jackson pasó toda su vida incomunicado de la realidad nacional, cuando mi visita a Cocodrilo en la década de los ochenta –no puedo precisar en qué año fue- Modril no hablaba español. Su hijo, en sus sesenta por esa época, y un hombre totalmente bilingüe en inglés y nuestro idioma, nos sirvió de intéprete.


Muchas veces me he preguntado qué habrá sido de la vida de los habitantes de esa comunidad tan apartada. ¿Cómo sobrevivieron el período especial? ¿Cuántos habrán tomado el camino de vuelta hacia la isla de sus abuelos y tatarabuelos?

Para la foto siguiente posaron algunos miembros de nuestra comitiva. De izquierda a derecha: Blanquita, funcionaria del Ministerio de Cultura en aquel momento; Omar Vázquez, del periódico Granma; Guillermo Bernal, de la revista Verde Olivo; y dos periodistas más que no recuerdo los nombres.

Fotos: Archivo de El Imparcial Digital.

25 comments:

Anonymous said...

Una historia sobrecogedora, de aislamiento e identidad. Niobe.

Anonymous said...

Es una historia que nos revela el secretismo de ese país. Gracias, Don Eufrates. ZV.

GeNeRaCiOn AsErE said...

Eu, todo esto es algo nuevo para uno. En verdad, este es post un necesario.

Bueno , fíjate que me pasee leyendole con la boca abierta. Poco o nada sabemos del tema debido a la falta de información oficial sobre el mismo en la prensa cubana.

Creo haber visto de pasada un documental a principios de los 80's sobre un pueblo de 'americanos' y otro de japoneses en un paraje perdido de la isla de la Juventud (Pinos) pero no estoy seguro si es el mismo, era pequeñín cuando aquello.
¿Como se podría hacer ahora, para averiguar de esa gente?
Es un reto, pero no es algo imposible... veremos.
Nos vemos, tony.

Eufrates del Valle said...

Aseres, efectivamente, en la Isla de Pinos -digo, de la Juventud- habia tambien una comunidad de japoneses y otra de alemanes, pero estaban ubicadas con accesibilidad. Es la diferencia. Para ir a Cocodrilo necesitabas el salvoconducto y un medio de transporte para atravesar la Isla de norte a sur por dos horas aproximadamente.

Aguaya Berlín said...

Y si tú no nos cuentas, Eu, pues sigo neófita a la fuerza... Cuántos lugares y anécdotas no estarán aún escondidos u "olvidados" excepto para unos pocos!!!

El lugar debe ser precioso. Ese mar como un plato lo extran~o taanto... :-(

Saludos, Eu!!

Yoana said...

Vaya, como descubrimos cosas nuevas cada día! Creo que a los múltiples nombres de esa isla "municipio especial": de la Juventud, de Pinos, de las Cotorras, del Tesoro (según algunos es la que describe R.L Stevenson en su célebre libro de aventuras) habría que añadirle "la del secreto", aunque bueno, en aquel surrealismo tropical hay tantos, y muchos tan tétricos! En fin, que me voy del tema. Muy interesante!

Anonymous said...

De vuelta por aca, querido Eufrates. He estado "under the weather" estos dias, pero ya estoy recuperada. Y me he puesto al dia con los post pasados: cuanta maravilla, Don Eufrates!

Y que historia la de hoy! Eso da para una novela,ji,ji,ji
Saludeme a Escolastica, por favor

Tuta

Isis said...

Eufrates, qué manera de narrar la suya, qué encanto.
Conocí desde luego a Omar Vázquez y a Guillermo Bernal.

Taoro said...

Interesante historia Eufrates.
Desconocía de la existencia de "Cocodrilo", a pesar que nací en Isla de Pinos.
Muchas historias similares a la suya se sabran cuando aquel inmundo sistema deje de existir.
Gracias por esta historia.

monty burns said...

I didn't know that, man!(as A. Hall would say)

Great story, nice pics Eu!

Kudos

luisc said...

Muy interesante, Don Eufrates...
Me causó la misma impresión que cdo conocí a los "pueblos cautivos" de Ovas y Sandino...
Qué perversidad el castrismo...!!!
Cuánta maldad en semejante cabeza.
Excelentes historias...
Saludos,
Luisc

Anonymous said...

Estimado Éufrates, una preguntita: ¿esa Blanquita que aparece en la foto trabajó en la Dirección de Artes Plásticas en los 70 y quizás principios de los 80? ¿Menuda, blanca, pelo negro, del Partido, muy comunista, pero agradable? ¿Qué fue de ella, profesionalmente? Es una curiosidad, pues creo que trabajé con ella. Gracias!
P.S. Al fin te vemos la cara, aunque sea de pionero!

Anonymous said...

Éufrates, mira a Cocodrilo desde el aire:

http://travelingluck.com/North%20America/Cuba/Isla+de+la+Juventud/_3563946_Cocodrilo.html#local_map

Eufrates del Valle said...

Estimado anonimo de la 1:37... la foto del muchachito con panoleta la tire yo, asi que no podia ser yo mismo el retratado.

No creo que hablemos de la misma Blanquita. En los ochenta ella atendia musica en el Ministerio de Cultura, ahora no recuerdo si era musica de aficionados tambien. El trato que tuve con ella fue siempre profesional, nada personal, pero tampoco la escuche nunca hablar de politica como para que esa fuese la impresion que dejara... No reuerdo el apellido. Era una mujer risuena y muy amable.

Anonymous said...

Amigo Eufrates, gracias a estos preciosos trabajos dejaremos un día de ser un pueblo prohibido, invisible como Cocodrilo. Saludos, Cucodrilo.

David Lago González said...

Yo había oido hablar de esta historia hace tiempo. O de otra parecida, pero la similitud sería demasiada. Practicaban la endogamia.
Lo que no sabía es que "el pogreso" finalmente les había llegado.

lola said...

No conocía ese poblado, mi hermano trabajó mucho tiempo en la isla pero no se si sabía de esto, le preguntaré cuando pueda. Me ha llamado la atención lo de los poblados japones y alemán, mi padre me contaba que cuando la segunda guerra mundial, mandaron a todos los ciudadanos japoneses y alemanes para la isla, pero a los que no estaban nacionalizados cubanos, y así, él tenía dos amigos alemanes, que uno se quedó en La Habana por estar nacionalizado mientras que al otro lo enviaron a la isla (de Pinos, lo siento pero yo siempre la he conocido con ese nombre)

j. ferrer said...

Habría que convertir esas fotos en libro, socio. El texto ya lo tienes escrito: el post de hoy. ¡Enhorabuena!
jf

Al Godar said...

Muy interesante tu relato.
En 1965 yo estuve de trabajo voluntario en Isla de Pinos. Tuve la suerte de caer de suministro, una especie de ayudante de camionero. Ibamos de un lado a otro de la isla en un camión, llevando y trayendo mercancías. Un una ocasión fuimos a un caserío en la costa sur de la isla, donde la gente hablaba inglés entre ellos. Me parece que habían unas 10 o 15 casas. No recuerdo el nombre del puebo, pero ahora, después de haber visto el mapa creo que era Cocodrilo.
Saludos,
Al Godar

Eufrates del Valle said...

Gracias a todos por sus comentarios, y por los aportes que han hecho.

Cucodrilo, gracias por el link, lo habia visto y luego olvide ponerlo, asi que gracias doble por traerlo.

Estimado David, no creo que ellos practicaran la endogamia, si la practicaron, seguro fue inconscientemente. Es una comunidad muy, pero muy apartada y aislada.

Casi seguro, AlGodar, que ud. haya estado ahi por lo que cuenta.

Lo que yo veo espantoso de todo esto es que, se les aisle aun mas poniendo una barrera limitrofe dentro del mismo pais y que el cubano normalmente no pueda viajar hasta alli. Me parece patetico.

Estimado Ferrer, viniendo de ud. esas palabras, Eufrates se siente sumamente honrado. Ojala tuviera tiempo para armar un libro! Todas esas fotos que he ido mostrando de mi archivo, pero en el formato de las hojas de contacto, cuando se amplian quedan muy bien. Algunas las expuse en otras epocas.

En aquel viaje, por ejemplo, una de las cosas que me choco fue como, el viejo Jackson, habiendo vivido desde nino en Cuba (1905) el tenia entre 5 y 9 anos, nunca aprendio espanol. Para mi todo aquello resultaba muy extrano.

Ahora, les digo, alli vi los acantilados mas bellos que he visto en mi vida, y miren que Cuba tiene acantilados preciosos. Sin embargo, los de Cocodrilo nunca los he olvidado.

Miles de gracias a todos!

Iskan el Cubano said...

Impresionante, nunca había escuchado esta historia...

De comunidades inusuales, sólo conocía de una formada por descendientes de yucatecos, en la lomas de Madruga...

Guillermo Bernal Suarez said...

Estimado Eufrates:
Ha pasado un año después de haber salido tu relato sobre Cocodrilo. Te agradezco mucho esos recuerdos. He vuelto a revivir algo que en mi memoria estaba grabado con algunas telas de araña. Me gustan tus cosas, lo que escribes. Sé quién está detrás de ese personaje de San Nicolás del Peladero. Vivo en Madrid hace muchos años, luego de pasar una larga temporada en Buenos Aires. Son muchos años lejos de Cuba, de sus cosas...duele, la tierra duele como dice Gloria en su famoso disco. Hay muchas personas que hacen lo posible por darle vida...pero agoniza. Nos hace falta mucha fuerza para cargarnos de valor y pedir nuestros derechos a vivir como seres humanos en ese caimán verde que ha cambiado de banderas a capricho de un estúpido geriátrico que desgobierna el país.
Saludos a todos los lectores,
Guillermo Bernal

Anonymous said...

HOLAAAAAAAAAAAA MAESTRO EUFRATESSSSS QUE HACE USTED ....DONDE ESTA USTED METIDO.......HOLA MAESTRO SOY PAULAAAAAAAAAAAA.CONTESTEME POR FAVORRRRRRRRRR UN ABRAZO GRANDE,
GRACIASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

Eufrates del Valle said...

Estimada Paula, no lo puedo creer!!!
Por favor, escribeme a mi email:
eufratesdelvalle@yahoo.com

Que dicha!

Anonymous said...

Y miren que sorpresa!!! yo me crie en ese pueblito.