Wednesday, April 23, 2008

EL PARQUE CENTRAL: PULMON, PSIQUIATRA Y PATIO DE LA CASA


No le hables a un neoyorquino de Central Park. Abrevia. El parque es uno solo. El resto, parquecitos. Ya la gente empieza a salir al patio de su casa, no importa que viva en Downtown o en Inwood; hay que pasar el día bajo el sol, o debajo de un árbol; codearse con las casi 300 especies de aves migratorias que lo visitan, y soltar, cual terapia gratuita, el estrés de tantos meses encerrado por el frío. Tomar un descanso en uno de sus 9,000 bancos, muchos de ellos con una pequeña placa con el nombre del patrocinador. La última vez que leí sobre los precios de las plaquitas, estaba por $11,000. O, admirar una de sus 32 estatuas.



El hombre creó este parque hace más más de 155 años, luego de que la sociedad adinerada de Manhattan, celosa de un Parque de Luxemburgo en París o de un Hyde Park en Londres, lanzara una convocatoria para un concurso. El proyecto titulado “Greensward Plan”, presentado por Frederick Law Olmsted y el arquitecto Calvert Vaux, obtuvo el privilegio del premio.


Para llevar a cabo el pretencioso proyecto, indemnizaron a los propietarios de aquellos terrenos al norte de la isla, ofreciéndoles $700 por cada lote, ya que el área no estaba muy bien cotizada; también tuvieron que desalojar a alrededor de mil seiscientas personas que allí habitaban, entre ellos a los casi trescientos residentes de un asentamiento llamado Seneca Village, una comunidad que se vanagloriaba de tener una escuela y tres iglesias.


Los pantanos de la zona fueron convertidos en lagos, y las irregularidades de algunos terrenos, aprovechadas por los arquitectos para darle volumen al paisaje, moldearlas en pequeños miradores, crear una atmósfera acogedora a través de desniveles, pasajes, túneles y puentes de piedras, hasta lograr esta arquitectura bucólica admirada hoy día por más de 20 millones de visitantes anualmente.



El Central Park se construyó en 16 años y costó $14 millones, lo cual se traduciría en la actualidad a más de $200 millones. Este oasis mide 843 acres; y ahí cabe todo el mundo en el verano. Montar bicicleta, patinar, hacer picnic con amigos, leer, enamorar, solearse, montar en bote o jugar con botes, pasear a los niños o a las mascotas. O almorzar o cenar en cualquiera de sus dos restaurantes: Tavern of the Green o Central Park Boat House. Mi preferido, el segundo. Calidad en la comida y una vista calmada y sencilla.


Uno de mis placeres mayores es pasar una tarde remando en el lago grande. Pero el paseo en el bote será otro post. ¡Es tanto lo que ofrece el parque! Hay otro lago, pero pequeño, casi al borde de Fifht Avenue, donde los padres le alquilan botes por control remoto a sus hijos, o los niños más fanáticos traen los suyos propios, y allí pasan el resto del día.



Dentro del parque hay un centro de meteorología, un zoológico y varios playgrounds para niños. A la altura de la 72th Street con Central Park West, justo frente al edificio Dakota, el Strawberry Field dedicado a John Lennon. También tiene un paseo de los poetas, y una terraza y una fuente llamadas Bethesda, que merecen nota aparte.



En invierno, lo obligado es patinar en la pista de hielo, que Donald Trump se encargó de recuperar muchos años atrás, después que comenzaron los planes de revitalizar el parque a principio de los Ochenta. Quienes ya no nos atrevemos al intento en la pista, aprovechamos para contemplar la ciudad desde un ángulo unique.


El amor de Hollywood por el parque es legendario. Más de 200 largometrajes contienen escenas filmadas en el Central Park de New York. Otro post pendiente. No podría recordar cuántos conciertos inolvidables allí se han celebrado, desde Orquestas Sinfónicas hasta aquel de Simon & Garfunkel que tanto me gustaba cuando vivía en Cuba, con el corazón hecho una pasa por haber querido estar ahí esa noche, hasta una actividad multitudinaria para escuchar a Dalai Lama y Richard Gere, a la cual, como viejo sueño inesperadamente realizado, aunque con diferentes protagonistas, tuve la fortuna de asistir. También, la dicha de caminar –nada exhaltado, para ser honesto- por debajo de las puertas anaranjadas con que el artista Christo llenó hace un par de años al Parque Central cuando su exhibición titulada The Gates.
Fotos: Eufrates del Valle.

12 comments:

Isis said...

Gracias, don Eufrates, me hace sentir como si estuviera ahí.

TAORO said...

!!! Brillante Eufrates !!!.
Uno de los mayores placeres que experimente cuando visite el Central Park fue encontrarme con una estatua de nuestro apostol Jose Marti.
Gracias por tu bello post......

Amadeus said...

Cada vez que voy a NY y lo hago con cierta regularidad, reservo siempre un día para el merodeo por el Parque Central. Realmente es único. Es mi parque preferido conjuntamente con los Jardines de Luxemburgo en Paris. Te envidio Eufrates.

JR said...

Es bello. Mi mujer y yo lo hemos vacilado. Pero coño, man, hay tantas películas con escenas macabras en el parkecito...

GeNeRaCiOn AsErE said...

De lujo EU, el reportaje que nos has hecho. Disculpa que entre tarde, pero
esta temporada ando con la lengua afuera.

Espero un día ir por allá y descargar juntos, con la pandilla.

abrazos, tony.

Los Miquis de Miami said...

un viaje pendiente que gracias a eufrates nos anima a hacer muy pronto. gracias por estas imágenes.

Anonymous said...

Ay que bonito Eufrates, tengo ir a Nueva York con mi marido antes de guindar el piojo, y a ver si los conocemos a ustedes. By the way, que pasa con Escolastica que no escribe?

Es verdad que hay una estatua de Marti?

Tuta

Eufrates del Valle said...

Gracias a todos. Isis, miquis, aseres, taoro, los espero para juntos caminar el parque. Amadeus, sinceramente, me gusta mas este parque que el de Luxemburgo.

La estatua a Marti ya la habia publicado en un post viejo. Esta a la entrada del parque en la 58th Street.

JR, si, tambien hay peliculas macabras en el "parkecito", me encanto...

Tuta de mi alma, creo que Escolastica estara de columnista invitada el lunes proximo, si no hay imprevisto en el departamento de la cubanidad.

Saludos a todos y me alegro que les haya gustado.

La Gude said...

Excelente reportaje, EU. Fíjate que lo voy a tener que imprimir para que me guíe en mi próxima visita. Pudieras ponerle el sello: Eufrates Tour del Central Park.

Amadeus said...

Bueno Eufrates, tampoco hay que exagerar. Son dos conceptos distintos del parque y los jardines. Los de Luxemburgo tienen otra atmósfera que corresponde a un gusto y estilo de una época de la historia, que no tiene el Central Park que es realmente mucho más joven.

El Parque Central, sin embargo, tiene el encanto del bosque en la ciudad, que ya también tiene Viena con sus bellísimos Vienna Woods, pero en unas dimensiones tan grandes, que precisamente le quita esa intimidad que tiene el Central Park y que lo hace especial. Todos son bonitos, como las ciudades que representan.

No te me pongas ahora chovinista ;-)

Eufrates del Valle said...

Amadeus, te juro que no es chovinismo. Debe ser que me gustan mas los espacio mas acogedores.

Anonymous said...

I want not agree on it. I think polite post. Expressly the designation attracted me to study the sound story.